La vacuna del sidaRazones para la esperanza con la RV144 E. S.
Una esperanza en el incierto futuro del sida son los resultados del mayor ensayo clínico que se ha realizado de una vacuna contra el VIH. Publicados el 24 de septiembre de 2009, revelan por primera vez resultados positivos sobre las posibilidades de una vacuna para prevenir la infección por el VIH en la población adulta. Han hecho falta 28 años de estudio e investigaciones desde que se descubriera el virus del sida en 1981 para encontrar un óptimo grado de eficacia en una vacuna de las muchas que se han analizado. Aunque la vacuna RV144 ha mostrado una protección modesta, con una eficacia de un 31,2% a la hora de prevenir las infecciones por el VIH, ha infundido nuevas esperanzas en el campo de la investigación de vacunas del VIH y anima a pensar que una vacuna del VIH segura y altamente efectiva podría estar disponible para las poblaciones que más la necesitan en todo el mundo. En el ensayo no se observaron problemas con la seguridad de la vacuna. La OMS y el ONUSIDA comenzaron a respaldar este ensayo concreto hace 18 años, en 1991, cuando Tailandia fue recomendado como uno de los países copatrocinados por la OMS para realizar ensayos de vacunas del VIH y desarrollar el Plan Nacional de Vacunas para el Sida. Mediante su Comité Asesor sobre Vacunas del VIH, las ambas organizaciones ofrecieron continuamente asistencia y asesoramiento técnicos para la revisión, la aprobación y la aplicación del protocolo de ensayo RV144. En 2006, este Comité realizó una evaluación externa del ensayo examinando diversas cuestiones éticas y comunitarias, que demostró que el ensayo se estaba realizando con un gran nivel de calidad científica y ética, y con una participación activa de la comunidad. Todavía hay mucho trabajo por hacer para analizar los datos del ensayo, comprender el mecanismo de protección, determinar la duración de ésta y planificar los siguientes pasos. Entre ellos, estudiar los diferentes contextos genéticos, que dan lugar a portadores diversos, distintos subtipos de VIH y de subepidemias regionales. Una vez resuelto todo esto y se disponga de una vacuna del VIH, el reto posterior es garantizar la accesibilidad universal de la vacuna para todas las personas en riesgo. Pero, hasta que se disponga de una vacuna del VIH altamente efectiva, la labor de prevención que se viene desarrollando desde hace dácadas no puede abandonarse. En este sentido, es necesario seguir trabajando con las personas para reducir las prácticas sexuales de riesgo y el daño para los usuarios de drogas inyectables, así como para promover el uso correcto y sistemático del preservativo masculino y femenino, el tratamiento efectivo y temprano de las infecciones de transmisión sexual, la circuncisión masculina en los entornos de alta prevalencia, la profilaxis posterior a la exposición con medicamentos antirretrovíricos, e intervenciones para prevenir la transmisión del VIH en los entornos de atención sanitaria.
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