ELENA G. MONTERO - AGAETE
Y de repente un papagüevo, que va y habla, con un hombre dentro, que le asoma de la camisa, más o menos a la altura del ombligo y que resulta ser el barrendero de Agaete Juan Manuel Ramos Martín.
- ¿Quién es usted, papagüevo?
- Mire usted, aunque no me ha gustado su tonillo, represento a Juan Manuel, el barrendero de Agaete que llevo dentro. Los papagüevos estamos todos inspirados en las personas que nos portan durante las 24 horas que dura la rama. Algunas personas se turnan con gente de su familia, y también se pasan de generaciones cuando uno muere y no quiere que yo deje de bailar como papagüevo que soy.
- ¿Cuánto pesa?
- Ahora no se pueden quejar porque somos mucho más ligeros, la cabeza la tenemos de cartón piedra, se visten con telas finas, y menos mal porque con este calor... Y la estructura es de madera. Antes éramos más pesados. Había que ser fuerte para aguantar todas las horas bailando, sobre todo el señor de dentro, claro.
- ¿Por qué se hacen llamar papagüevos ustedes que son tan extravagantes?
- Porque se caricaturiza, por decirlo de algún modo, a gente muy peculiar y especial. Somos los gigantes y cabezudos que llegaron desde Valencia, donde son tradición. Y aquí, con nuestro vocabulario, fuimos bautizados como papagüevos.
- ¿Cuándo llegaron a Gran Canaria?
- En los años 50 se celebraba la batalla de flores y la gran cabalgata de carrozas del Norte, que empezó en Agaete y era donde aparecían los papagüevos, y ahora sigue en Gáldar y Guía. Todo esto se terminó transformando en los papagüevos, que somos personajes populares y conocidos de la villa. Y luego empezaron a aparecer otros foráneos como la china, los negros...
- ¿Cuántos kilómetros lleva encima?
- Pues echa cuentas, si llevo dentro a Juan Manuel desde hace más de 40 años y son por lo menos siete kilómetros que no hemos dejado de hacer ningún año..., pues ponga que unos 300 kilómetros si cuentas los de más por los derrapajes, que no han sido flojos.