Agaete se llenó de gloria un año más con su inimitable Rama, que ayer consiguió llenar hasta la bandera las calles de la preciosa villa marinera en una fiesta, al final no tan calurosa como se esperaba, que estuvo abarrotada por los residentes, pero cada vez más personas de lugares muy dispares vienen para disfrutar de la que, sin duda, fue una jornada inolvidable