E. G. M.
"Bien de gente, cristiano", se oía por todos los rincones de las calles de Agaete. Y no era para menos, parece mentira que el número de personas que disfrutaron ayer de la rama no superara a las del año pasado, pues cómo era fácil comprobar el pueblo estaba hasta la bandera, y literal, de personas sedientas de fiesta y de pegarse un buen remojón junto a su rama en el puerto de Las Nieves. Comienza de nuevo la cuenta atrás para los santeros de la rama, como es el caso de María Nieves Suárez y su hija Julia Bermúdez, naturales de Agaete, que "aunque pasen los años seguiremos viniendo a disfrutar de la rama, lo pasamos de lujo y no importa la edad". Y cierto era, ayer había desde ancianos sonrientes de poder seguir viviendo la jarana, hasta bebés extrañados de la multitud de personas que se agolpaban en las calles.
No faltaron sombreros de paja para la ocasión, que según Ñito Aguiar es única: "Llevo viviendo aquí desde hace 46 años, y hasta he sido papagüevo", aseguraba, que se lo estaba pasando "bienísimo" mientras disfrutaba con una copa y esperaba la bajada de la banda.
Ancor Vega, un joven de Tamaraceite, no se pierde jamás esta fiesta, acude siempre por la mañana y disfruta en la misma esquina cada año refrescándose hasta que la rama baja a buscarle. En esta ocasión, ataviado con un bonito sombrero, y acompañado de sus amigos, aseguró desear que le recogiera y le llevara hasta el el agua.