ANTONIO QUINTANA
Varios cientos de fieles participaron ayer en la Bajada de la Virgen del Pino, un emotivo acto religioso que abre cada año las fiestas en honor a la patrona de la Diócesis de Canarias, y uno de los más emotivos de todos. La celebración culminó a las nueve de la noche entre cantos, vivas a la Virgen, aplausos, campanadas y fuegos artificiales, después de media hora que tardó en bajar la imagen hasta el altar.
La Basílica de Teror se hizo pequeña para acoger a los devotos, muchos de los cuales habían acudido desde las 16.00 horas para conseguir un asiento en el templo mariano. Los varios cientos que no pudieron participar directamente se conformaron con ver la Bajada desde fuera, gracias a que una pantalla de televisión permitía seguir el acto desde la plaza de Nuestra Señora del Pino.
Antes de la Bajada, se celebró una misa solemne, que fue presidida por el párroco de la Basílica, Manuel Reyes, el delegado diocesano de Misiones y párroco de Guanarteme, Mariano Medina y el vicario general de Pastoral, Hipólito Cabrera, entre otros sacerdotes. Mariano Medina invitó en su homilía a los creyentes a realizar un recorrido por los evangelios para ver "las bajadas reales que hizo María", desde que recibió el anuncio del ángel para ser madre de Jesús hasta su crucifixión. El sacerdote hizo una llamada a seguir el camino de María. "Seamos verdaderos discípulos de Cristo, escuchemos su Palabra y cumplámosla con fidelidad", concluyó.
Pero, después de la hora de la misa, llegó, a las 20.30 horas, el momento más esperado cuando la imagen de la Virgen inició el descenso desde el camerino hasta el altar. El párroco, Manuel Reyes, inició el acto de la bajada afirmando que "aunque la Virgen está siempre cerca, en estos días quiere estar más cerca de sus hijos para dialogar". Y recordó que Nuestra Señora del Pino es la patrona de la Villa Mariana de Teror, de Gran Canaria y de la Diócesis de Canarias desde 1914.
Al final, en torno a las nueve de la noche, todos -los que estaban dentro del templo y los varios cientos que se quedaron fuera en la plaza de Nuestra Señora del Pino- podían acercarse a su Patrona para venerarla y cumplir sus promesas durante este tiempo, especialmente la víspera del Pino, la festividad y el 13 de septiembre, día de las Marías. La Virgen estará en el trono cerca del altar desde ayer hasta el domingo 20 de septiembre, día en que volverá a subir al camerino y terminarán las fiestas de Teror.