Una nueva Thalía acaba de surgir. La cantante mexicana se despoja de muchas etiquetas y vuelve al mercado renovada, más natural, sencilla, sin maquillajes, ni grandes luces con el disco Primera fila, grabado en directo. Fue realizado en el Bank United Center de Coral Gables, en Florida, acompañada de 13 músicos. Tres días de ensayo y dos de grabación dieron como resultado un CD y un DVD con 13 canciones.
En el nuevo álbum, que salió a la venta en diciembre, se incluyen duetos con Joan Sebastián y Pedro Capó, dos canciones propias compuestas junto a Leonel (ex Sin Bandera) y otros temas de Juan Luis Guerra, Ricardo Arjona o Mario Domm (vocalista de Camila) junto a María Bernal, además de una versión de Qué será de ti, que popularizó Roberto Carlos. También se incluye un medley (popurrí) de éxitos anteriores de la artista, entre otras canciones.
Tras vender más de 25 millones de discos durante su carrera, de triunfar como actriz y empresaria, Thalía llega a su trabajo número 16 totalmente distinta. Ha dejado el sello EMI para firmar con Sony y ha dado un vuelco en su vida. Este álbum se ha realizado en el momento exacto, tanto emocional, espiritual y físico, según asegura. El momento de su liberación.
- El primer disco en directo en toda su carrera. Todo un reto...
- Es el disco que siempre tuve el deseo de hacer y ahora pude lograrlo. Ha sido un disco con mucha entrega, mucha pasión y con grandes canciones, que se grabó en directo de principio a fin. Cuando ves el DVD tienes la sensación de que esa noche fue especial, mágica, donde volaban hadas, donde había mucho romance y eso es lo que se siente en las canciones.
- Pero hay un cambio en el estilo de música que hacía antes.
- A lo largo de mi carrera he hecho todo tipo de música, he tenido la fortuna de hacer todos los géneros musicales. Con este disco fue muy importante rodearme de nombres especiales en la composición. Fue un proceso largo para encontrar ese peso, esa garra que sientes cuando lo escuchas.
- ¿Qué quería transmitir para elegir este repertorio?
- Yo simplemente quería interpretar. Me di cuenta, de pronto, que me pesaban mucho las etiquetas que la gente me había ido colgando durante muchos años, por todas las imágenes preconcebidas que muchas personas se hicieron o se hacen de mí. Es importante quitarme la piedra de la espalda y mostrarme tal cual soy: la misma mujer que está en su casa con su jeans, con su cabello recogido, con muy poco maquillaje, con su camiseta de algodón... Esa misma mujer es la que subí al escenario a cantar, a interpretar y a contar historias. Eso sí es una diferencia enorme. Es la primera vez que me presento sin máscaras y sin grandes maquillajes. Lo que nunca ha faltado en mi carrera han sido las grandes producciones, bailarines, pantallas, explosiones y maquillajes y vestuarios espectaculares. Así que llegó un momento en que yo decidí que me pesaba y dije: quiero atreverme a subir al escenario a la que soy y que la gente me de el chance de que me conozcan así, tal cual. Y eso te hace ser muy vulnerable.
- ¿Siente entonces que la anterior no era la que de verdad quería ser?
- No, no. En cada producción y en cada momento de mi carrera siempre he seguido mis impulsos, mis corazonadas y lo que mi pasión me ha dictado. He hecho todo lo que se me ha ocurrido y porque me ha dado la gana. Pero en este momento de mi vida, después de que tuve a mi hija, el mundo se me presentó de otra forma. Vi que había otros universos, otra sustancia en las personas, que yo quería decir otras cosas y platicar mi historia de otra manera. Fue una necesidad evolutiva, simplemente cambiar. Es algo que surge de adentro. No solamente se presenta porque se hace, sino que es un cambio interno, donde me cuestioné, me contesté mis preguntas, me deseché de patrones antiguos de conductas, de cosas que ya no necesitaba. Hay cosas que vas heredando de la sociedad, de tu familia, de la religión, de la escuela... Vas cargando estos conceptos y de pronto te das cuenta que así no va mi vida, va de otra forma. Es como un despertar, y se ve mucho en este disco.
- ¿Y no tiene miedo a las críticas?
- Para nada pensé en eso. Toda mi vida he tenido críticas, buenas o malas, pero las he tenido. Toda mi vida ha sido siempre como un huracán. Lo único que yo me propuse es tratar de tocar a la gente de una forma mucha más íntima y por eso llamé al disco Primera Fila, porque quería que todos los que lo escuchen o los que lo vean se sientan en primera fila.
- ¿Cómo han recibido sus fans el cambio?
- Increíblemente bien, los mensajes que recibo son superpositivos. También he descubierto que no sólo mis fans, sino los antifans, los que decían Thalía es muy plástica para mí, han escuchado el disco y han dicho guauu, tiene otra sustancia, otro tipo de interpretación. Con este disco he abierto el horizonte a otras personas que nunca me imaginé poder involucrar en el gusto mío. Eso es increíble, muy sorpresivo y maravilloso.
- Es actriz, cantante, empresaria, madre y mucho más. ¿Por qué ha decidido diversificar tanto su carrera? ¿Es por una búsqueda interior?
- Exacto, creo que el mundo donde vivimos es como un salón de juego enorme y que uno puede jugar o hacerlo todo. Creo que estamos aquí para lograr nuestros sueños y que todo es posible. Esa es mi mentalidad y así he elegido vivir mi vida desde siempre. Siento que si se me antoja el día de mañana ser escultora, que lo quiero hacer y que estoy tomando cursos, lo haré; o quiero tocar un violín o aprender biología, ¿por qué no? Creo que tenemos la oportunidad de hacerlo todo en este mundo y así es mi principio de vida. Lo importante es que mi creatividad fluya, que es lo que me hace feliz.