
Llegó al mundo de la radio por casualidad. No en vano acompañaba a una amiga a un casting. Las ondas hertzianas le dieron el amor, su marido Chano Rodríguez; y su voz con la que ejerce la profesión. La radio lo es todo y están ligadas desde hace veinticinco años. Suyas son las mañanas de Radio Las Palmas con su programa Protagonistas Las Palmas. Su trabajo es el motor de su vida y le roba parte de su tiempo, pero se consuela con la familia y los amigos. Ella es Dulce María Facundo (Moya, 1964) y nos habla desde la terraza en el ático de su casa en La Minilla, en Las Palmas de Gran Canaria. Una estancia grande, aireada y luminosa, donde lo más cool es el color chocolate, con un área de relax, perfecta para sumergirse después de un largo día de trabajo o disfrutar con la familia y los amigos, escuchando buena música. "Es mi templo chill out, porque recibo a mis seres queridos. Y, además, mi refugio espiritual y emocional", confiesa .
El barrio de El Altillo (Moya) está marcado con fuego en su corazón, y confiesa encantada que el próximo día 20 invitará a los moyeros a las fiestas de San Agustín. "Soy moyera como los bizcochos y los suspiros". Le apasiona leer libros como No sin mi hija. Y también viajar a Asia y a Egipto, aunque su delirio es hacer y escuchar la radio. De lunes a viernes presenta Protagonistas Las Palmas, un programa fiel reflejo de la vida de los oyentes, desde El Sebadal. Y reza el anuncio de su espacio: "Cuando despierta el día Dulce María Facundo perfila en la radio el día a día de la vida en nuestra Isla. Una isla bulliciosa y cosmopolita..; con una perspectiva amplia y sin censura de la vida social, política".
La locutora grancanaria es una hippy con tacones, una gótica en invierno, pero su paleta de colores está dominada por negros, blancos y verdes. La música desnuda su alma, sobre todo los clásicos y los inolvidables. "Estuve 16 años en los 40 Principales". Amante del bricolaje y cocinera a ratos. "En casa tiramos de mamá para llenar la barriga". Pero tiene un secreto inconfesable: el mundo masculino. "Los varones giran a mi alrededor. Mi marido, Chano Rodríguez, y mi hijo, Daniel. Hasta el perfume que uso es de hombres como Acqua di Gio de Giorgio Armani".
Por los detalles podemos conocer sus toques mágicos. Desde sus alianzas de plata como símbolo de unión y romanticismo. Sin pasar por alto la coquetería fina como: la máscara de pestañas en su bolso, y la protección solar en verano. Y lo que más le puede rechiflar son los tacones de aguja. " Un vaquero con sandalias me vuelve loca".
Tendrá 30 años más, pero sigue sin parar. Su hogar es un torbellino como su carácter inquieto. Es variopinta hasta en la decoración, pero café, tés, velas e incienso flotan en el ambiente. Necesita caminar por problemas de cálculos. "Aclara chiqui, los renales y no los matemáticos".
Mira hacia el cielo y desarrolla los aspectos más genuinos de su persona. "Las empresas y las marcas las hacen las personas". Con su aspecto juvenil y con el optimismo, Dulce María Facundo sonríe mucho y, además, aprovecha la buena onda su cosmos para hacer un canto a la vida.

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