
Siempre ha dicho Antonia San Juan que no cree en la suerte, sino en el trabajo. Es más, si se le dice que ha sido una afortunada en la vida, ella 'te destruye' con una mirada fulminante, propia de la Superwoman que luce en la camiseta de la portada de este suplemento, donde posa junto a su esposo, Luis Miguel Seguí, también actor, y ahora productor ejecutivo de Del lado del verano, segundo largometraje de la intérprete, directora y guionista grancanaria, de Alcaravaneras para más señas. Generosa, respetada y entregada a su profesión, San Juan está más guapa que nunca, pese a estar embarcada en el absorbente rodaje de la exitosa teleserie semanal La que se avecina, andar enfrascada en la escritura de guiones, pintando también sus cuadros de vez en cuando, y disfrutando de un matrimonio que la ha convertido en una mujer mucho más divertida, que ya es decir, y más cercana que nunca.
Lo de San Juan y Seguí es pura química. Y se cuidan tanto el uno a la otra que recuerdan, salvando distancias, los buenos momentos de los protagonistas de Dos en la carretera, la película de Stanley Donen. No sólo hay cariño, sino un interés común por numerosos temas, y en especial por el cine, de ahí el mes que les espera en Gran Canaria -"en menudo embolado nos hemos metido", suspiraba ella esta semana, donde ruedan desde hace días la historia de superación y desarraigo de Tana, una joven que vive con su familia en un barrio pobre de Las Palmas de GC, y que sueña con rajarse a Australia.
"Es verano, y ha terminado su carrera, que ha simultaneado dando clases, no sólo para ayudar a su familia, que vive con pocos ingresos, sino también para realizar su gran sueño: viajar a Australia para continuar sus estudios allí", cuenta San Juan sobre un guión propio.
NOS VEMOS EN AUSTRALIA. La Tana de Del lado del verano procede de una familia de clase muy baja, y aunque su relación con su madre es buena, siente que ese no es su destino. Tiene dos hermanas: Estela y Remigia, mellizas, pero totalmente opuestas. "Estela es una chica guapa, que sólo piensa en casarse y tener hijos. Remigia", explica la directora, "es gordita, insegura e hipocondríaca, y todo el mundo tiende a sobreprotegerla".
Tana, cuyas peripecias llevarán al equipo de rodaje por buena parte de la geografía capitalina, desde el Hospital Materno Infantil a la iglesia protestante de Ciudad Jardín, pasando por diversos barrios capitalinos o el bingo de la calle Malteses, "destacó desde pequeña en los estudios. Siempre era la más joven de su clase", prosigue la artista, "y la que sacaba mejores notas. Le gusta la compañía de profesores y alumnos de cursos superiores, y en su avidez por aprender y por dejarse aconsejar en la lectura hace que, cada vez más y sin querer, se distancie no sólo de sus hermanas y su madre, a las que sólo le unía la consanguinidad", sino de un padre con el que tiene nula relación, "que nunca existió", como dice la protagonista cuando el padre fallece.
Para contar esta historia se ha rodeado Antonia San Juan de un equipo de lo más televisivo, con ella y Seguí a la cabeza, pero que tiene como protagonista, interpretando a Tana, a Macarena Gómez, los ojos más expresivos del cine patrio actual. Además, participa Secun de la Rosa y Eduardo Casanova -los actores que interpretan a los dos personajes más gays de Aída- , junto a un puñado de intérpretes canarios como Sara Guerra, Blanca Rodríguez, Milagros Gutiérrez, Marian Hernández, Melody Díaz, Luifer Rodríguez, Quino Falero, Isabel Prinz, María San Juan, Leo Medina, Rubén Tejerina y Héctor Montoliú.
Pero no acaba ahí el 'momento canario' de esta película: produce Ian Stewart, canario como el gofio pese al apellido y sus ojos azules; y Marta Miró, reputada directora de producción, además de orgullosa madre de ese soplo de alegría que es Kira Miró, también tiene su parte de responsabilidad en Del lado del verano.
Continuando con el guión de la película, gracias a un amigo, Raúl, se plantea Tana viajar a Australia. Pero el óbito de su padre desencadenará una serie de acontecimientos, que acompañados por la decisión de Raúl de permanecer en la isla en el último momento, hará que Tana tenga más claro que nunca que este no es su lugar, que para poder cumplir su sueño necesitará cierto desarraigo y pedirá que la respeten, ya que ella ha respetado tanto la decisión de su madre de continuar con un hombre que nunca trabajó y siempre fue un borracho, como la de sus hermanas de no querer tener ningún tipo de proyecto de vida, ni soñar con un futuro mejor.
"Del lado del verano es una película, que bien podría estar enmarcada en el género costumbrista, ya que habla de cosas que hemos visto, vivido o leído, es una exposición de usos y costumbres sociales", dice la intérprete de Estela Reynolds de La que se avecina, más mona y menos desequilibrada en la vida real, claro.
"Tana es casi un personaje inexistente. Asombra su lucidez", dice Antonia, "ya que parece no estar sobredeterminado por lo familiar, alcanzando un pensamiento tan avanzado, que puede parecer de ciencia ficción. Tana no alcanzó esa sabiduría por haber ido a la Universidad, sino por su pasión por la lectura y la literatura", agrega.
QUÉ HACEMOS CON LA FAMILIA. San Juan quiere plantear en esta cinta cómo desertar de la familia sin perder a la familia, y cómo abandonar a la familia para poder ayudarla. Dos enigmas vitales, al menos para ella. "Normalmente lo que es legal no siempre es justo; una sociedad que le impide reflexionar al individuo consintiéndole todo", explica San Juan, "es una sociedad que lo vuelve estúpido, ya que lo condena a la idiotez porque no le cuestiona nada, dejándole que convierta en auto de fe y en dogma todo lo que no le ha hecho medrar, enquistándolo, sin dejarle posibilidad de cambio".
Del lado del verano es, según su autora, "blanco y es negro. Es negro, pero con posibilidad de cambio, y a su vez esas posibilidades son irreales. ¿Por qué irreales? Porque Tana sabe que el blanco existe, pero se ve incapaz de hacer nada, llegando a la conclusión de que es ella la que se tiene que salvar del tsunami (o me muero con ellos", dice, "o me salvo yo)".
San Juan, que también decidió en un momento de su vida dejarlo todo para irse a Madrid a buscar lo que ella pensaba que era su futuro, siempre ha pensado que "un actor que se pasa a la dirección cuenta con una ventaja, quizás pequeña, pero ventaja al fin y al cabo, y ésta es que conoce los entresijos de la actuación, puede ponerse en la piel de los actores y gracias a ello, ayudarles a componer el personaje y entender dudas que pueden planteárseles o el tiempo que requiere trabajarlo".
"En mi manera de trabajar, de dirigir, siempre el actor es el vehículo principal del que todo fluye. Mis películas se sustentan en la actuación, en las palabras y en cómo las dicen, las escuchan y las potencian y las llenan de significado los actores", añade sin que uno pueda evitar acordarse de la coral Tú eliges, su primer largometraje. "Los personajes en mis películas toman literalmente el tiempo. Son ellos la causa y final de la narración, y por ello mi trabajo con los intérpretes siempre supone para mí, como directora, la esencia misma del trabajo de dirección".
Así las cosas, y visto lo visto, en estos días que corren, en esta aventura "local pero a la vez universal" que es Del lado del verano, Antonia San Juan apuesta por la palabra: "una palabra vale más que mil imágenes". Pero obviamente, sin descuidar la imagen.

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