
Existen personas de recuerdo ineludible en la carrera de Julio Iglesias. Eladio Magdaleno es un hombre de fama controvertida. Para algunos merece figurar en los altares y ser protagonista de libros hagiográficos que den lustre a su magna obra. Para otros, es alguien que quizás sin querer cometió un error imperdonable cuyas consecuencias siguen padeciendo oídos del mundo entero. Don Eladio fue el enfermero que le puso a Julio Iglesias una guitarra en las manos cuando el cantante convalecía en el hospital tras un grave accidente de tráfico. Ahí, según parece, le dio por la canción, algo grandioso o lamentable según los gustos. Lo cierto es que desde entonces el caso de Eladio Magdaleno se estudia como ejemplo de biografías marcadas por las distintas interpretaciones históricas, como el conde duque de Olivares. Alexander Fleming descubrió la penicilina por casualidad y a don Eladio le afloró un latin lover que además cantaba y hacía "ey".
Joe Carollo, el que fuera alcalde de Miami en los años noventa, es un extraño cruce entre Chevy Chase y Ángel Acebes. Forma parte del listado de entidades físicas abducidas por la personalidad de Julio Iglesias y sus actos febriles dan una idea de la gravedad que puede alcanzar la adicción al intérprete de La vida sigue igual. El político, tras una mala noche, decretó el Día de Julio Iglesias. Acto seguido perdió las elecciones en las que aspiraba a reeditar el cargo. Evidentemente puede tratarse de dos hechos sin relación alguna, o al menos no se ha corroborado la misma, por lo cual nos abstendremos aquí de hacer mayores conjeturas.
Se ha perdido la pista de un tercer sujeto fundamental a la hora de hacer un seguimiento del fenómeno Iglesias. Se sabe que es de Japón y de profesión productor musical y sus labores. Adora el sushi de atún rojo. Es el que grabó en japonés la versión de Como el álamo en el camino. Allí se llamó Anatamo unamo y su edición en 1971 coincidió con un descenso de la natalidad en el país.
El único mérito de esta crónica hasta el momento, y muy probablemente se quede ahí, consiste en haber consumido justamente ahora un total de cien líneas sin haber nombrado a ninguna mujer. Se trata de un nuevo récord mundial que no reclamaremos porque no reporta beneficios económicos. Existe otro de 110 líneas sin nombrar a Isabel Presley, pero acabamos de quedarnos a las puertas de batirlo por tres míseros renglones. De pequeño oía decir que Julio Iglesias había compartido cama con tres mil féminas. Las dudas al respecto se mezclaban con el porqué de su manía de cantar con una mano pegada al vientre. ¿Ardor de estómago? La humanidad se extinguirá sin desvelar ese misterio, la identidad de la Mona Lisa, las líneas de Nazca o los pantalones de campana.
Julio es noticia porque se ha casado con la que ha sido su compañera durante los últimos veinte años, la holandesa Miranda Rijnsburger. Estas dos décadas y el hecho de haber tenido cinco hijos en común parecen haber disipado sus titubeos. El artista informó al planeta Tierra del feliz acontecimiento a través de un escueto comunicado, como hacen los concejales cuando dimiten "por motivos personales". El enlace se celebró en una pequeña ermita, la de la Virgen del Carmen de Marbella, y los únicos invitados fueron dos testigos. Dice que ya no necesita buscar más mientras persisten las dudas de si el Madrid perdió un gran portero. Sobre su escrito público, se echó en falta que no lo rematara con un "ey".

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