A.C.
Tras el descubrimiento de la escultura El Arcabucero, donado por el Ayuntamiento de Puerto del Rosario al Regimiento de Infantería Soria 9 con motivo de esta efeméride, el Rey cruzó a píe el pequeño tramo que separa el cuartel militar de la Residencia de Oficiales, lugar donde se celebraba un cóctel.
Durante este recorrido numerosos vecinos se agolpaban en las calles cercanas para saludar a Don Juan Carlos, hasta el punto que un hombre entrado en edad no dudó el gritar a viva voz: "Que Dios cuide su salud, Majestad", al tiempo que el Rey alzaba su mano en señal de agradecimiento.
Otros vecinos no dudaron en inmortalizar con sus cámaras fotográficas la quinta visita del Monarca a la isla de Fuerteventura, la cuarta a Puerto del Rosario.
Los responsables militares habían instalado un carpa en la terraza de la Residencia de Oficiales para acoger a los cientos de visitantes que acudieron al acto institucional y posteriormente al vino de honor donde el Rey departió unos minutos con los presentes.
Tras concluir este acto Don Juan Carlos regresó de nuevo, entre fuertes medidas de seguridad, hasta el cuartel del Regimiento Soria 9, puesto que transmitió a los mandos su deseo de compartir un momento con la tropa, que se encontraba en uno de los comedores. La entrada del Rey fue recibida con una salva de aplausos por los soldados.
Sin embargo, los soldados del Regimiento notaron ayer la ausencia de uno de sus miembros, el cabo Aníbal Ramos, fallecido trágicamente hace unos meses en un accidente en el campo de tiro de Pájara. "Esta medalla también es para él. No está físicamente, pero permanece diariamente en nuestros corazones".