ELOY VERA
Dominguito llevaba desde hace un mes preparando su fiesta de cumpleaños, ensayando las polcas que iba a cantar y eligiendo las reses que mataría para agasajar a sus más de 90 invitados. Finalmente, pudo apagar, con ojos emocionados, las velas de sus 103 cumpleaños, rodeado de cuatro generaciones de familiares y con una historia a sus espaldas marcada, como la de tantos majoreros, por la supervivencia.
Hombre de pocas palabras y de largos silencios, vecinos y familiares del valle de La Lajita coinciden en que Dominguito Cabrera siempre fue un hombre "trabajador". Nació en 1906 y vivió parte de su vida en la zona de la Calabaza hasta que se trasladó al Valle de La Lajita.
Toda su vida la dedicó a trabajar en el campo. Aunque, también fue maestro cantero.
Dominguito ha sido testigo de dos guerras mundiales, una guerra civil y una fuerte hambruna que azotó Fuerteventura a lo largo de la primera mitad del siglo XX. Este majorero aclara que nunca pasó hambre. "En la época de Franco recibíamos una parte del grano a través de las cartillas de racionamiento y el que nosotros recogíamos en el campo, lo escondíamos para tener más".
Entre sus aficiones, está la de sentarse cada mañana ante el televisor a esperar que llegue a la pantalla Karlos Arguiñano con sus recetas, mientras pregunta a sus hijos cuándo vuelven las pelotas, refiriéndose al inicio de la liga de fútbol".
Ante la pregunta de alguno de sus vecinos de cómo se encontraba durante la fiesta de cumpleaños, Dominguito reconoció "estar gozando".
Cabrito al horno y papas arrugadas sirvieron de menú. Al final, una gran tarta con unas velas que sopló cargado de optimismo y dispuesto a volver a hacerlo el próximo año.