Además de las aves foráneas que han llegado a la isla desde hace diez años, otras especies introducidas están poniendo en riesgo el equilibrio en los distintos espacios naturales. Desde la introducción en la isla de Fuerteventura de una pareja de ardillas, convirtiéndose con el tiempo en una plaga incontrolada, hasta la actualidad, el hábitat majorero ha recibido a "molestos vecinos". Animales que han puesto en riesgo a las autóctonas hasta retirarlas de su hábitat para evitar su exterminio. A la moda de tener reptiles en las viviendas, se han unido el gusto por las tarántulas y los arácnidos y aunque algunos no consiguen sobrevivir en los espacios naturales de la isla, mientras tanto, insisten los biólogos, ocasionan una serie de daños en el territorio. Y avisa: tortugas de Florida han sido soltadas en la presa de las Peñitas, en Betancuria, pudiendo alterar la flora y fauna de la charca. E.V.