ELOY VERA
Con ropas del siglo pasado y con las alforjas de los burros cargadas "hasta las tachas de pescado", los mareantes de Ajuy recorrieron en la tarde de ayer las veredas que van del caladero de Agua que se acaba o Aguas verdes en el Puerto de la Peña hasta Ajuy. Había finalizado el día de pesca, tras pasar la noche en el bajío.
Durante la jornada del martes, varios hombres acompañados de sus hijos pescaron en los caladeros con cañas de cañaveral y carnada de cangrejo como hicieran sus abuelos. La intención no era otra que la de no perder una tradición, recuperada hace once años cuando un grupo de amigos decidió rescatar esta práctica que, en la actualidad, se presenta como una de las actividades de más valor etnográfico de la Isla.
Mientras caminan recuerdan a Bella Persona, una burra que murió hace unos años y que según señala un pescador "era capaz de venir sola, ya que se sabía el camino mejor que nosotros", comenta un pescador.
Los participantes recuerdan cómo también se hacía para enseñar a pescar a agricultores y ganaderos y para propiciar el trueque entre los hombres de la mar y del campo.
Al llegar a Ajuy, les esperaban sus mujeres y fuego para asar el pescado recogido.