La ermita de Vega de Río Palmas volvió a quedarse pequeña para acoger a los feligreses que se dieron cita durante el fin de semana para venerar a la Patrona de Fuerteventura: la Virgen de la Peña. Sin embargo, la procesión religiosa y la ofrenda volvieron a congregar a cientos de personas que demostraron el enorme fervor que se le profesa. No en vano, se calcula que acudieron a los distintos actos unas 20.000 personas.
La eucaristía, que se celebró en la plaza pública, no fue presidida por el Obispo de la Diócesis de Canarias, Francisco Cases, que no pudo desplazarse hasta la Isla por problemas de salud. Cases sufrió en la tarde noche del viernes una indisposición estomacal y tuvo que ser ingresado en el Hospital General de Gran Canaria Dr. Negrín como medida cautelar, si bien a media mañana de ayer recibía el alta sin complicaciones. Finalmente ofició la misa el vicario general Hipólito Cabrera, quien definió al pueblo majorero durante su homilía como integrador y solidario por la acogida dispensada a los inmigrantes.
El presidente del Gobierno regional, Paulino Rivero; el presidente insular, Mario Cabrera; la consejera de Educación, Milagros Luis, y el alcalde de Betancuria, Marcelino Cerdeña, estuvieron presentes en el acto, que finalizó con la procesión de la imagen. Tras ser devuelta al interior de la ermita, los feligreses pasaron a venerarla, pero sólo podían inclinarse ante ella y no besarla como en anteriores ediciones. El motivo, la gripe A.