ANTONIO CABRERA - PUERTO DEL ROSARIO.
La emoción acumulada durante meses por los familiares de los soldados del Regimiento de Infantería Soria número 9, con guarnición en Puerto del Rosario, explotó anoche en el aeropuerto internacional de Fuerteventura durante el recibimiento del primer contin-gente de militares que regresa a la Isla tras su misión en Afganistán.
Eso sí, en el rostro de muchos de ellos se reflejaban la tensión y el cansancio, tanto físico como psíquico, que produce permanecer durante cuatro meses en un país en guerra y "haber perdido a un compañero como el cabo Cristo", señalaron algunos de los compañeros del militar grancanario muerto por la explosión de una bomba al paso de un blindado.
Lágrimas, emoción y sonrisas se entremezclaron cuando el panel de información de la terminal de llegada publicó la presencia en la pista de aterrizaje del Boeing 737 de la compañía Air Europa que traía a casa a 96 militares, de los que 66 pertenecen al acuartelamiento majorero y el resto al Regimiento Tenerife 49. Atrás quedaban 12 horas de vuelo desde que salieron ayer de madrugada desde Herat con escala en Turquía y Madrid.
Los soldados partieron de la isla majorera el pasado mes de julio con la misión de garantizar el proceso electoral y apoyar las tareas de reconstrucción en las provincias de Qala-e-Naw y Herat del citado país afgano.
Sería difícil poder destacar uno de los momentos más conmovedores; sin embargo, fue el encuentro del alférez herido en el atentado producido por los insurgentes afganos, Rafael Santana, que se encontraba al frente de la patrulla, con su familia, especialmente con su novia. Santana señaló: "Lo importante es que estamos aquí unos cuantos para contarlo y el resto sigue funcionando igual pero con la ausencia de Cristo". También, agregó: "Estamos todos contentos y con ganas de volver. Ahora toca descansar, disfrutar de la familia y volver al trabajo".
Los soldados disfrutarán ahora de casi dos meses libres entre el permiso de misión y las vacaciones.