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ANTONIO CABRERA Sólo falta uno, mi teniente general". Con esta frase dio novedades el coronel Carlos Terol, jefe de la Agrupación española en Afganistán, cuyo ultimo grupo llegó anoche a Fuerteventura tras concluir su misión en aquel país asiático, al teniente general jefe del Mando de Canarias, José Luis Vega, en referencia al cabo grancanario Cristo Ancor, que murió como consecuencia de la explosión de un artefacto el pasado día 7 de octubre.
La nueva llegada de 73 militares canarios, de los que 54 pertenecen al Regimiento de Infantería Soria 9 con guarnición en Puerto del Rosario, volvió a protagonizar en la sala de llegadas del aeropuerto majorero escenas de máxima emoción entre familiares y soldados.
El coronel Terol, que dentro de un mes abandona su cargo en el Soria 9, señaló que la muerte de Cristo " es una pena que sentimos todos". Además, agregó el militar que " fue muy duro, pero a pesar del dolor quisiera resaltar la entereza con que se sobrepusieron y al día siguiente estaban de misión recorriendo los mismos caminos en los que cayo el cabo".
Los nervios de los familiares se incrementaban a medida que se iba abriendo las puertas de la terminal. La familia del soldado Ayose Cabrera Umpiérrez acudió casi al completo con el abuelo Pedro a la cabeza. El joven soldado, de 25 años y que reside en Puerto Lajas, cerca de la capital majorera, iba en su primera misión internacional. Sus padres Vitorio e Isabel, apenas podían articular palabra y sólo disparaban su mirada hacia el interior de la sala de llegada para tratar de divisar a su hijo. Sus tíos Isidro, Mana María y María del Mar, o su único hermano, Jonay, tampoco escapaban a la emoción del momento.
Y no aparecía Ayose. Salían todos sus compañeros y el soldado majorero se hacía de rogar. Su madre Isabel no aguantaba los nervios y preguntaba una y otra vez dónde estaba su hijo mayor. "Lo he pasado muy mal y sólo deseaba que llegara este momento. Mira qué mala suerte que encima sale uno de los últimos, pero lo importante es que ya está aquí".
Ayose no logró traspasar la puerta porque una de sus tías, Juana María, rompió las medidas de seguridad corrió hasta él y se le abrazó. Tras ser retirada por los miembros de seguridad, el soldado se encontró con sus familia entre abrazos, lagrimas y besos.
El soldado Ayose valoró como "experiencia única" su estancia en Afganistán. " Ha sido muy bonita, se aprende mucho, sobre todo lo que es la pobreza. Volvería encantado".
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