ANTONIO CABRERA
Chalo Ávero y su hijo Manolo, pescadores de Ajuy, todavía tienen el susto en el cuerpo. Sus vidas pudieron ser engullidas por el Atlántico tras ser abordado su pequeño barco por un mercante. Sin embargo, la suerte estuvo esta vez de su lado y pudieron recuperar no sólo La Perla I, sino su propia vida.
Chalo y Manolo salieron a pescar sobre las tres de la mañana del pasado miércoles como un día cualquiera. Ahora están dedicados a la pesca del atún, ya que es la temporada. Tras permanecer todo el día en el mar no hubo fortuna para la pesca. "No divisamos la mancha de atún y apenas tuvimos capturas", señaló Chalo. A renglón seguido apuntó: "Esto nos salvó la vida porque si traemos las bodegas llenas como el día antes nos hubiéramos ido al fondo".
Eran poco menos de las nueve de la noche cuando La Perla I enfiló la proa hacia el muelle de Morro Jable. Cuando se encontraba a poco más de una milla de distancia del puerto ven el majestuoso casco del portacontenedores BBC Fraces, según cuentan los propios pescadores, "venía dando la luz verde que te indica por dónde va a pasar y de repente se vira hacia nosotros. No tuvimos tiempo de maniobrar y colisionó, abrió un boquete en popa y ocasionó una vía de agua", sentenció Manolo.
El fuerte golpe lanzó al agua a Chalo y originó el escoramiento del barco, que provocó que el motor quedara bajo el agua. "Llegué nadando como pude hasta la embarcación, mientras mi hijo lanzó un mensaje de socorro. Gracias a que las bodegas estaban vacías y el hielo nos abolló, porque, si no, nos manda al fondo. Estamos vivos de milagro", comentó el padre.
Varios barcos de la Cofradía de Pescadores de Morro Jable acudieron a la llamada y les salvaron la vida.