ANTONIO CABRERA
Las navieras, vecinos de Corralejo y visitantes a la isla de Lobos rechazaron ayer las medidas de control de personas que pretende el Cabildo de Fuerteventura en aplicación de las normas de conservación del citado Parque Natural. Los patrones de los barcos que cubren la línea marítima hasta el pequeño islote consideran que el cupo de turistas supondrá la ruina del sector. Ayer se superó la cifra máxima de visitantes permitida.
El Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) de Lobos limita a 200 personas la presencia de forma simultánea en la pequeña isla de tan sólo 467,9 hectáreas, así como el control de las acampadas, que están limitadas a 40 personas a la vez durante un tiempo máximo de tres días.
Sin embargo, este periódico pudo comprobar ayer que en Lobos se superó con creces la cifra máxima de visitantes establecida en el Plan Rector al coincidir diversas excursiones de estudiantes junto a los turistas. A ello hay que sumarle los vecinos de Corralejo que disfrutan de sus chozas y trabajadores del Cabildo majorero y de una empresa privada que realizan trabajos en este pequeño islote.
Jesús Perdomo, patrón del El Majorero calificó el control del número de visitantes de " absurdo. Del transporte marítimo viven muchas familias y en estos tiempos de crisis no se pueden aplicar este tipo de medidas. Eso sí, hay que respetar la Isla y cuidarla". En idénticos términos se expresaron Pedro Morera y Juan Méndez, responsables del Isla de Lobos y el Celia Cruz, respectivamente. "En los meses de verano hay que ampliar ese cupo porque es cuando único tenemos trabajo", argumentan.