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ANTONIO CABRERA Magdalena Betancor Mendoza (La Torre, 1950), más conocida como Maca, ha decidido poner fin a sus 41 años de entrega y dedicación a la educación. Persona muy popular y querida en la isla de Fuerteventura se despide con la sensación del deber cumplido y con el deseo de continuar siendo útil a los vecinos de Antigua y, en especial, a los de Triquivijate, tras la jubilación.
Desde hace 14 años Maca ha sido la directora del colegio Francisca Pérez de Triquivijate, el pueblo donde aprendió sus primera letras y curiosamente con la maestra cuyo nombre lleva el centro. El destino ha querido que aquí ponga fin a su carrera como docente.
Maca nació en el seno de una familia de agricultores. En la zona de La Torre, su padre, Miguel Betancor, se dedicaba a plantar tomateros y alfalfa. Sin embargo, la familia decidió mudarse a Triquivijate porque había escuela para que pudieran estudiar sus hijos. "Eso me marcó mucho y aún recuerdo aquellas palabras de mi padre y su empeño en que estudiaran sus hijos. Ahí nació mi vocación. Fui maestra desde el instante en que surgió esa decisión de mi padre", señala una emocionada Maca.
Terminó la carrera de maestra en la Escuela de Magisterio de Las Palmas de Gran Canaria en el año 1969. "Trabajaba en Galerías y estudiaba por la noche y cuando terminé la carrera mi primer destino fue la escuela privada, aunque en 1971 ya me incorporé a la pública".
Sus destinos han sido durante sus años como maestra numerosos y diversos. Desde las localidades grancanarias de Castillo del Romeral, Casa Pastores, Sardina, El Calero, Piletas, El Batán o La Paterna. "Estuve 19 años ejerciendo la profesión fuera de Fuerteventura", dice.
Sin embargo, su isla le seguía atrayendo y decidió regresar para dedicar sus conocimientos educativos a Fuerteventura. Por ello, ejerció como maestra en Tesjuate y durante ocho cursos en Antigua hasta que en el año 1996 decidió solicitar destino en Triquivijate. Allí compartió labores docentes con su primera maestra, Paquita Pérez.
"Lo que es la vida", cuenta, "trabajar junto a mi maestra de infancia me enriqueció mucho desde el punto de vista profesional y personal porque reforzamos nuestra amistad e incluso he sido maestra de algunos de sus nietos y compañera de algunas de sus hijas. Es increíble lo que te depara la vida".
El hecho de residir en el mismo pueblo donde ejerció como maestra ha posibilitado que Maca tenga numerosas anécdotas. "Era maestra en el colegio y en mi casa, pues muchas madres me tocaban a cualquier hora para consultarme sobre sus hijos. La relación siempre ha sido magnifica porque yo he estado dedicada de cuerpo y alma a esta profesión".
Además, añade: "He disfrutado mucho de este trabajo y estoy muy agradecida a los padres por el apoyo prestado porque me concedieron el gran honor de confiarme a sus hijos".
Durante la fiesta de despedida de sus compañeros y alumnos, Maca no dijo adiós de la escuela sino que destacó la añoranza de sentirla cerca, por los años de maestra y porque vive a 20 metros del colegio.
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