LIBERTAD MORALES
"Es lo peor que he vivido en los 11 años que llevo trabajando en playas con el Servicio de Seguridad y Emergencias de La Oliva", reconoció ayer uno de los primeros socorristas en atender al menor sepultado por la arena el pasado martes. "Era una situación horrible, la gente gritando, nosotros intentando quitar la arena que caía una y otra vez y al mismo tiempo calmando a los familiares", afirmó este joven que prefiere preservar el anonimato. Junto al resto de sus compañeros rescataron a un niño de 10 años que quedó sepultado por la arena durante 20 minutos mientras jugaba con su familia en Grandes Playas de Corralejo, Fuerteventura.
Los hechos tuvieron lugar pasadas las cinco de la tarde cuando el menor de nacionalidad italiana jugaba con unos amigos en presencia de sus familiares. Los turistas habían hecho un gran agujero de tres metros de profundidad y cinco de diámetro y el niño se encontraba en el fondo excavando una cueva, cuando al intentar salir se le vino encima parte de la montaña de arena que habían estado retirando. "El agujero era un embudo enorme. Cuando la familia intentó sacar al pequeño se les derrumbó encima y el niño quedó atrapado de pie. La compañera que estaba en su puesto de vigilancia se percató del incidente y llamó inmediatamente, activando el servicio de emergencias", relató uno de los participantes en el salvamento.
La situación se agravó más cuando tras veinte minutos de incesante angustia sacaron la cabeza del accidentado y la madre del niño se abalanzó sobre él provocando la caída de más arena. Finalmente, consiguieron sacar al menor aún con vida pero en parada cardiorrespiratoria, por lo que fue necesario practicarle maniobras de reanimación cardiopulmonar, que duraron cuarenta minutos, hasta poder estabilizarlo y trasladarlo primero al Hospital General de Fuerteventura y luego al Materno Infantil de Gran Canaria, en donde ayer se encontraba en coma y con ventilación asistida.