ANTONIO JOSÉ FERNÁNDEZ
El avance imparable de las llamas provocó en la tarde de ayer el desalojo urgente del pueblo de Tunte, donde el Ayuntamiento tiene censadas a un total de 1.500 personas, y de otros cuatro núcleos diseminados a lo largo y ancho de la compleja orografía municipal.¶
El fuego se adueñó de las inmediaciones del casco pasadas las cuatro de la tarde y el consistorio tuvo que improvisar un significativo despliegue de medios que supuso, al término de la jornada, el traslado de varios centenares de personas procedentes del pueblo y de los núcleos de Ayacata, La Plata, Cercados de Espino, Ayagaures y el entorno de Fataga hasta los tres puntos que, en primera instancia, ofrecían comida, abrigo y resuello a los afectados:el aula de la naturaleza de Las Tederas, la casa de la Cultura de El Pajar y la de San Fernando.¶
El consistorio no pudo precisar cuántas personas fueron realojadas debido a que muchas de las viviendas de estos núcleos son utilizadas como segunda residencia, aunque el operativo instalado al efecto con la ayuda de los distintos cuerpos y fuerzas de seguridad y auxilio, junto al apoyo de otras instituciones, hacía factible atender, en su conjunto, a cerca de un millar de vecinos. A los que no consiguieron alojamiento nocturno en casa de familiares o amigos se les brindó la posibilidad de pernoctar en algunos de los hoteles de la zona turística que, en Playa del Inglés y en Meloneras, ofrecieron cama. De hecho, la Federación de Hostelería y Turismo (FEHT) de Las Palmas puso sus establecimientos a disposición de los afectados desde primeras horas de la mañana.¶
Entre los vecinos, la impotencia era el sentimiento predominante. Ernesto López, que llegó desde Ayagaures con los suyos a la Casa de la Cultura de San Fernando, reseñaba a media tarde la sensación de dolor que se respiraba en el inmueble. "Las mujeres no dejan de llorar, y aunque aquí estamos bien atendidos y la alcaldesa y el consejero no han dejado de preocuparse por nosotros, lo cierto es que uno no deja de pensar en su casa". Tanto o más afectados se mostraban en el casco de Tunte. Una decena larga de helicópteros, un número incontable de camiones y un despliegue humano sin parangón se afanaban sobre las ocho de la tarde junto a la urbanización Las Lagunas, en la entrada al pueblo, en evitar el avance del fuego recurriendo a todo tipo de artimañas. La pesadumbre fue a más cuando poco después se supo de la existencia de otro foco muy próximo a Fataga, donde se preveía otra evacuación. ¶