ANTONIO FDEZ. / ESTHER MEDINA - TELDE
Que venga Santiago, que venga Santiago", "ése es el chorizo", "manos arriba, esto es un atraco", "ampa, ampa, ampa... esto es una trampa".Consignas de este tipo, y otras de contenido más duro, fueron las que se adueñaron a mediodía de ayer de la explanada situada ante las puertas del Palacio de Justicia de San Juan, donde alrededor de 70 personas -si se excluye del recuento a una decena de periodistas- se dieron cita para vitorear y arengar con sus gritos de ánimo a Guillermo Reyes minutos antes de que estuviese previsto que se iniciara su declaración como imputado por prevaricación en el caso Faycán.
El líder de la AgrupaciónFederal del Valle de Jinámar no fue finalmente interrogado, pero ello no impidió que el ambiente en el entorno del inmueble se fuese calentando antes, durante y después de su marcha. Los seguidores de la AFV no cesaron de arropar al ex responsable de Urbanismo, quien no dejó de despachar a diestro y siniestro besos y abrazos y una sonrisa envidiable al tiempo que caminaba, como podía y le dejaban, hasta la puerta principal.
Los que acudieron al inmueble de la calle Párroco Hernández Benítez, algunos de ellos de forma vehemente, se afanaron en pregonar su inocencia a los cuatro vientos y de lanzar ataques verbales hacia los medios de comunicación, acusando a las cadenas de televisión de no venir cuando el que declara es el alcalde Francisco Santiago.
También se pudieron oír alusiones a la labor desarrollada por el juez y por los efectivos de la Policía Nacional. Los más calmados -básicamente, las mujeres- insistían en la inocencia de Guillermo Reyes, al que definían como "un ciudadano honrado que todo lo que tiene se lo ha ganado a pulso" y del que destacaban "su valentía al intentar legalizar las casas ilegales".
El munícipe apenas permaneció diez minutos en el interior del edificio. Salió, dio su versión de los hechos apoyado en un banco y repartió una fotocopia de la cédula de habitabilidad de la casa del ex asesor de Toñi Torres, Francisco Gordillo. Y todo ello en loor de multitudes.