Los hábitos de consumo y sociales cambiaron mucho en los últimos cien años. Sin embargo, tres tiendas de aceite y vinagre que nacieron a principios del siglo XX en Moya aún siguen abiertas con una clientela fiel. Ninguna tiene cartel en la fachada. En ellas se ven huellas del pasado, como botellas con décadas de vida o un pequeño banco común en estos sitios de 'picoteo'.