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HEMEROTECA » |
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Al señor Alejo Taisma Arencibia le llaman 'El Piloto'. Esto no es un título baladí: Para ser 'piloto' ganadero en Valleseco se requiere un doctorado en la cría otorgado por el público local, y el veterinario en particular. Porque resulta que es ésta, el de piloto, una prestigiosa licenciatura que sólo logran los top gun del manejo y psicología, en este caso, del marrano.
Ejemplo: El que es 'piloto' en esto parece que está hablando con usted, pero en realidad está acechando los reverberantes y sollados mundos que se encuentran en el centro geográfico del enjamonado pompis de una magnífica guarra que acaba de llegar en barco desde la Península Ibérica.
De ahí que cuando menos se lo espera, Alejo Taisma sentencie: "Hum. Ésa estuvo de vacaciones en el mar". ¿Cómo? "Que le dio fiesta el berraco, hombre".
Es a partir de aquí cuando empieza el proceso matemático.
Para entender el concepto hay que partir del conocimiento de que la granja es parte fundamental del restaurante Balcón de Zamora, que no es un restaurante cualquiera: Los 80 kilos de chancho diario que ofrece en sus mesas viene directo de su propia chiquera de enfrente. (Pero no andando, precisamente). De tal forma que cuando se salda el año tienen que haber pasado por la granja, y consecuentemente por la mesa, 364,7 cochinos, churrasco más, churrasco menos. Y ahí está el meollo, el cómo saber en marzo, según los preñes, cuántos animales tendrá en matanza no sólo hoy, sino también tres meses, tres semanas y tres días después, que es lo que dura la buena esperanza gorrina. Digamos pues que el hipotético romance con coito de alta mar detectado al vuelo por el 'piloto' de la granja podría desbaratar la precisión suiza de las cuentas de Alejo, y que en el cuaderno titulado textualmente con gordas letras de rotulador 'Posible repetición de cochinas', que es una carpeta naranja de las muchas que tiene para hacer las cábalas, queda ahora una casilla para la incógnita, dado que no es lo mismo que el muy cerdo del citado berraco le haya mandado el viaje a la otra no más desamarrar el barco, que cuando casi arribaba a puerto, que entre lo uno y lo otro ya hay unas críticas jornadas de diferencia.
Parece fácil, pero no lo es. Cualquier aficionado con simples nociones de verguilla tendría hoy 50 de sobra..., o cinco de falta. Hay que hilar fino, y más cuando se trata de una hacienda "sin rollos estrictos" y que sólo desteta cuando la 'gente' está cómoda. Es por ello que es ésta una granja como romántica, de natural alegre y luminosa.
Ponga si no a mano cerca de las bembas de una cochina, que verá cómo se la embosta a besos.
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