MONTSE DE LEÓN ACUÑA
La división cunde entre los asiduos a la iglesia del Buen Suceso de Carrizal. Unos alaban el buen hacer del párroco, José Miguel Pérez López. Otros han decidido ir a misa en otro municipio debido a sus diferencias con él. De lo que hay cierta coincidencia es que se ha suscitado tanta tensión entre los vecinos que se ha llegado a una desunión inusual en el pueblo.
Una denuncia por amenazas interpuesta por una de las vecinas hace un año al párroco y varios escritos pidiendo al Obispado su traslado no han hecho más que empeorar la situación. Innegables son, según parte de los vecinos, las mejorías que ha experimentado la iglesia desde que José Miguel Pérez se hizo cargo de la parroquia: la rehabilitación de la cúpula, del cementerio, del retablo... Pero se han realizado inversiones por más de 200.000 euros que, según otros vecinos, "no eran del todo necesarias".
El grupo que ahora va a misa a Sardina o a Agüimes asegura que no comparte sus formas. "Nos ha quitado todo lo que teníamos y ha roto la unión que había en la parroquia", dice una vecina. "En las fiestas de San Isidro era tradición repartir un sancocho, pues lo quitó alegando que él no estaba allí para dar de comer a nadie; también se deshizo del coro y trajo a un pianista; ya no hay consejo parroquial... y ya no consulta las decisiones".
El párroco asegura: "Si a dos o tres no les gusta mi misa no significa nada, mi valoración de estos cuatro años en Carrizal es positiva y no hay más que ver cómo estaba la iglesia y cómo está ahora". En eso coinciden una parte de los residentes en Carrizal. Que la iglesia esté más bonita que nunca les parece mérito íntegro del joven párroco.
Sin embargo los hay que critican "el despilfarro en una época de crisis". Los vecinos que no comparten su actitud aseguran que "en cierta manera tenemos que ser solidarios con la gente que toda la vida ha hecho algo por la iglesia. Es una pena que despidiese a la limpiadora que limpiaba aquí o a la gente que enramaba la iglesia. Esto no es lo que era. No se puede en un par de meses comprar cuadros, mantos para la Virgen y ver cómo hay personas que pasan hambre. Duele que valore tan poco las necesidades de las personas".