ANÍBAL RAMÍREZ
Ese maldito avión", señaló con rabia contenida el abuelo, que espontáneamiento y en medio del acto se dirigió al centenar de personas presentes para agradecerles 'este bendito homenaje". El parque público de este barrio aledaño al casco de la villa de Ingenio arropó a los familiares y amigos de las dos jóvenes canarias, de 19 y 14 años de edad, que con el hijo de la mayor, un bebé de once meses, habían viajado a un pueblo de Extremadura para encontrarse con una hermana que no conocían y con la que convivieron dos semanas creándose una gran relación. Yurena acompañó a sus hermanas hasta Barajas para despedirlas con el deseo de reencontrarse pronto. El vuelo JK 5022 las separó para siempre conviertiéndolas en protagonistas de una de las historias mas representativas de esta tragedia aérea que truncó la vida de muchas familias de Gran Canaria
Cuando casi se cumple el año de este siniestro, los vecinos de La Longuera han organizado una serie de actividades en memoria de Abenuara, Sionara y Tanausí. Oración, poesías, coros, música de cámara y hasta el descubrimiento de una placa conmemorativa se llevaron a cabo en dos emocionantes horas.
Cerrando el acto, la madre de las dos jóvenes homenajeadas, Mary Cabrera, se levantó para junto a su pequeña hija agradecer a los vecinos la celebración de este emotivo acto. "Esto es algo muy importante ya que es en memoria de mis hijas. Su muerte me destrozó la vida, pero tengo una hija y un marido que me apoyan".
Luego añadió, mientras cargaba en brazos a su hija que "esta pequeñina" les da fuerzas a todos. Mary Cabrera señaló que se acuerda mucho de Abenauara y de Siomara cuando se cruza con sus amigos. "Ellos no saben que decirme, pero solo mirarme, y saber que están en sus corazones y nunca se olvidarán de ellas, me llena mucho"