FÁTIMA MARTEL
El museo del vino, ubicado en el barrio de El Palmital, en Telde, no ha abierto sus puertas al público, a pesar de que lleva más de seis años terminado, porque las instituciones no permiten a su actual inquilino, Alfredo Schamann, abrir una sala para catas y degustaciones. El empresario entiende que la habilitación de dicha estancia lograría complementar las explicaciones que se dan sobre las características de los caldos del municipio y de paso facilitar la venta de su producción.
Han pasado seis años desde su inauguración oficial, el 4 de abril de 2003, pero las dificultades burocráticas continúan impidiendo su apertura al público. La iniciativa llevada a cabo por el bodeguero Francisco Peñate, que sigue siendo el dueño de la finca, fue novedosa y pasó a la historia por ser el primer museo dedicado al vino en la isla de Gran Canaria.
La dificultad para abrir una sala de catas donde se puedan servir pequeñas tapas ha sido el problema. "La autorización de abrir la bodega la tenemos, pero nunca nos han autorizado la creación de un rincón para degustar el vino, donde éste pueda ser acompañado de una carne de cochino", explica Schamann.
El coqueto local está perfectamente equipado y cuenta con una sala de exposiciones en la que se pueden celebrar conferencias y paneles informativos sobre el desarrollo y cultivo de la vid. "Sólo falta la sala de catas", detalla. El inversor espera que la nueva Ley de Medidas Urgentes, aprobada hace un mes y que incluye mejoras para la agricultura y ganadería, favorezca a su proyecto.