Los jóvenes acudieron como cada fin de semana a sus locales habituales, pero los mismos porteros que hasta hace unos días les invitaban a pasar les cortaron el paso. En las vacaciones son muchos los menores de toda la isla los que acuden a las zonas de ocio nocturno del Sur grancanario. La mayoría aprovechan la casa o el apartamento de algún amigo, sus vacaciones familiares o regresan a sus casas en la guagua de la mañana. A éstos se les une un grupo amplio de adolescentes extranjeros de vacaciones. La noche comienza con un botellón en los apartamentos o en aparcamientos. Después continúa en bares pequeños, con el consumo de chupitos. Sobre la una de la madrugada acceden a las discotecas, hasta que cierran entre las tres y media y las cuatro. Algunos empresarios denuncian que lo más peligroso ocurre cuando éstas cierran y los jóvenes, junto con el resto de clientes, permanecen en las plazas y centros comerciales de las zonas de marcha, donde hay muchas peleas, comas etílicos y tienen acceso a drogas. F. B.