FERNANDO BETHENCOURT - SAN BARTOLOMÉ DE TIRAJANA.
Diez discotecas del Sur se declaran en rebeldía y no respetarán el horario de cierre como respuesta al estado de descontrol e impunidad jurídica que impera entre los locales del ocio nocturno del centro comercial Plaza de Maspalomas, donde, aseguran, muchos realizan su actividad sin las correspondientes licencias de apertura, otros atienden a menores y algunos se saltan la hora del cierre, en perjuicio de los establecimientos que respetan la ley.
Según este grupo de empresarios, propietarios de diez discotecas en uno de los espacios de ocio nocturno más grandes del Sur, ciertos locales cuentan con trato a favor y señalan a una discoteca que sigue abierta sin licencia e infringiendo sistemáticamente el horario de cierre pactado con el Ayuntamiento.
Según éstos, este club tiene abierto un expediente al carecer de la licencia de apertura en regla y cuenta con la orden para su precinto, pero que ésta no se ejecuta. "Nos dicen que se va a precintar, pero la orden no se produce, parece que están esperando a septiembre cuando el dueño cierra por su cuenta al finalizar la temporada", explica uno de los empresarios que por seguridad prefirió mantener su anonimato. "Ha llegado un momento en el que te ves impotente y decides que si ellos pueden incumplir la ley sin consecuencias nosotros también", señaló uno de los empresarios que calculan perdidas de 500 euros desde las dos de la noche en sus locales, ya que los clientes prefieren acudir al establecimiento que cierra más tarde. Ante esto han dicho que ellos tampoco cerrarán y que sea la policía y los jueces los que decidan en este asunto.
Esta decisión se tomó después de pedir explicaciones al concejal de Policía, Roberto Martel, al que aseguraron tener como prueba, grabaciones de los dos últimos meses, en las que se ve como un local baja la música a las cuatro y cuarto de la madrugada y mantiene a los clientes dentro, cuando por ley todas las discotecas deben de estar desalojadas entre las tres y media y las cuatro menos cuarto. "En las cintas se ve como la policía no les hace nada, se ponen en la puerta diez minutos, bajan la música y cuando se van vuelven a abrir", explica éste y añade: "A nosotros esto nos ha jodido todo el verano". Además aseguran estar hartos del "juego sucio" que se traen ciertos negocios con los menores en el que por la cantidad de peleas entre pandillas se perjudica a la zona.