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FÁTIMA MARTEL En 2005 un accidente laboral dejó a Fernando Martín en una silla de ruedas. Su médula espinal se vio afectada y desde entonces su vida ha cambiado completamente. Ir al baño, cocinar, ducharse o hacer las típicas tareas de la casa se han convertido en acciones complicadas, y en ocasiones, imposibles de realizar.
Este vecino del barrio de Trujillo, en Moya, lleva beneficiándose desde hace años, al igual que unas cuarenta personas más, de la asistencia a domicilio de una auxiliar enviada desde el Ayuntamiento de la villa de Moya. Pero, han llegado las vacaciones y, con ella, se han ido parcialmente las ayudas.
Una rampa y una puerta eléctrica dan la bienvenida a su casa, donde varios pájaros y un loro acompañan y dan sonoridad a la casa de Fernando. "Estar en una silla dificulta mi vida diaria", explica. Es por eso que, desde hace tres años, recibe la asistencia de una auxiliar tres veces por semana. Una colaboración que por segundo año consecutivo llega hasta agosto y que ahora se ha ido de vacaciones.
Según Martín, el 4 de este mes el Ayuntamiento le informó de que la asistencia que recibía tres veces por semana para su aseo personal se vería reducida en un 40% durante agosto. Para él, las cosas sólo se hacen bien cuando se acercan las elecciones. Martín comenta que es normal que estas personas gocen de sus "merecidas vacaciones", pero acusa a la Concejalía de Servicios Sociales y Desarrollo Local de no saberse organizar y coordinar para escuchar a los técnicos, ya que éstos habían informado al consistorio de que era necesario contratar a personal de sustitución. "Mis necesidades son las mismas, sea agosto, julio o enero", dice Martín, que insiste en defender su derecho de asistencia y el de los "otros 15 afectados" que han visto reducido el servicio en agosto.
"Me avisaron el 4 de este mes de que sólo iban a venir dos veces por semana. No es fácil encontrar a una empleada que esté dispuesta a venir hasta Moya para ayudarme en estas fechas", relata. Además, aclara que este tercer día de servicio se lo tiene que costear él. A él no le supone ningún problema "porque tengo una pensión que me lo permite, pero muchos de mis vecinos no, y no es justo que nos quedemos desentendidos por una mala gestión". Él en todo momento habla en solidaridad con el resto de afectados. Comprende que el servicio se haya mantenido igual para los discapacitados más graves, pero no entiende porqué a él, que se encuentra en una silla de ruedas y tarda 15 minutos en levantarse de la cama, se le reduce la asistencia.
Desde el Ayuntamiento de Moya la concejala de Servicios Sociales, Ángeles Martín, explica que el servicio sólo funcionó mal durante la primera semana de agosto y que en ningún momento se ha dejado de atender. "Es más, quién haya pedido la asistencia, siempre se la ha dado", aclara. Añade que desde esta semana se incorporará una auxiliar más de sustitución para que se puedan atender al máximo las necesidades. Pero reconoce que algunos usuarios sí se verán afectados.
Dos versiones sobre un problema donde al final "los afectado son siempre los ciudadanos", sentencia Fernando Martín.
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