J.J.J.
Y de repente, música bacalao en plena romería al señor San Roque en Firgas, con una tonga de vatios emitiendo desde una carroza hip-hop. He aquí un cisma, que hizo temblar los cimientos de los pilares archipiélagicos.
Hasta los bueyes, vade retro, reviraron el hocico y un pitido general anuló esta ocurrencia sin precedentes en la historia de la jarea canaria. Pero, ¿y la romería? Bien, gracias. Un atasco primero, pero un enrale después. Fueron 40 grandes carretas con sus yuntas y unas vacas que se portaron bien, tranquilas, a lo suyo. Abrió la comitiva un rebaño de ovejas, cabras y tres caballos.
El tiempo con chispas, y algunos romeros también. Allí estaba Lala, la de Rosales, con su enorme pan en la cabeza a cumplir promesa, y Carmelita Rodríguez, de 80 años, a pedir salud para otros 20. Y Paquito, el hombre orquesta, más bien una rondalla condensada.