FERNANDO BETHENCOURT
El Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana no tomará medidas contra el restaurante donde una turista alemana sufrió un accidente de cuyas heridas no se pudo recuperar y murió en la mañana del miércoles, al estimar que fue un incidente fortuito y que el negocio cumple con la normativa.
La mujer, de 70 años, se encontraba junto a sus familiares, en un establecimiento del centro comercial Anexo de Playa del Inglés, cuando al ir al baño no se percató de que la trampilla de acceso al sótano se encontraba abierta. Según declaró el dueño del local de restauración, la turista sufría problemas de movilidad en sus piernas y al ser cliente frecuente del negocio, se le permitió acceder un servicio auxiliar que se encuentra junto a la cocina, ubicada en la misma planta, en lugar de acudir a los baños habituales, que tienen escalones.
El dueño del local se encontraba en ese momento reponiendo mercancía por lo que el sótano, que se utiliza como almacén de bebidas, se encontraba parcialmente abierto y el paso cortado, con una silla y un cubo. "Cuando estoy solo se pone siempre una mesa o una silla para que los clientes no puedan pasar. Coincidió que vino un proveedor, me pidió el pedido, dejé la puerta abierta con la silla delante y la puerta del baño cerrada," explicó el propietario. La mala suerte quiso que la anciana no se percatara de la advertencia, por lo que quitó la silla y accedió a esta zona interior del restaurante donde al caerse sufrió importantes traumatismos en las extremidades y en la cabeza.
Posteriormente, la herida fue trasladada a Hospital Insular de Gran Canaria, donde quedó ingresada y falleció el pasado miércoles.