|
|
|
HEMEROTECA » |
|
FÁTIMA MARTEL Cueva Blanca, El Moreno, El Morro, El Piquillo, Las Goteras, San Roque, La Gavia, La Solana, que hay dos, y una larga lista de barrios forman parte de las medianías del municipio de Telde. Una zona agrícola donde la edad media de la población es alta y caracterizada, aunque cada vez menos, por la agricultura, la ganadería y la caza.
Hablar con los vecinos de estos lares es una auténtica clase de Historia. Enciclopedias abiertas que enseñan aquello que no ponen los libros y que recuerdan la humanidad de los trabajadores del campo. A esta altitud de la ciudad te puedes encontrar con la "gente de antes". Aquella que sin mirar el tiempo, y sólo observando el cielo y el aire, ya sabían si iba a llover.
Sergio Hernández es vecino de La Gavia. Tras vivir toda su vida allí, ahora ve llegar las alcantarillas a su barrio. "Ya hacían falta porque todo el mundo no tiene pozo negro y las laderas que dan para el barranco son un criadero de ratas". Este barrio, a diferencia de la mayoría de las zonas de medianías, cuenta con una alta natalidad, ya que cerca de ochentas niños están escolarizados en la escuela de la zona. Sergio echa de menos más canchas deportivas para que los jóvenes sigan practicando el deporte y no tengan que irse al vecino municipio de Valsequillo o bajar hasta Telde.
Un poco más al norte, en Cazadores, vive Francisco Martel. Él es un campesino y trabajador de toda la vida, por eso recuerda cómo han cambiado las cosas. "Hace treinta años aquí no había ni agua, ni luz y las carreteras ni existían. Aunque las que hay ahora tampoco es que estén mucho mejor".
Así, comenta el cambio que en las últimas décadas ha tenido la zona de Cazadores y La Breña. Añora aquellos tiempos en los que más de mil vacas campaban a sus anchas por las laderas de Cazadores. Hoy en día sólo quedan unas 25, repartidas entre tres vecinos. Además, Francisco es de los pocos españoles que siguen con la tradición de tener burras. Catalina y María son dos de estos animales que antiguamente facilitaban las labores del campo. Hoy, una agricultura que agoniza, a la vez que se mecaniza, les niega el derecho al trabajo.
Unos paisajes que merecen ser visitados aunque sea una vez al año, para no olvidar el trabajo de nuestros antepasados y aprender a valorar y respetar el campo y todo lo que le rodea.
|
|
|
|
| LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES | ||
LO ÚLTIMO |
LO MÁS LEÍDO |
LO MÁS VOTADO |
| PROMOCIONES CONÓZCANOS: CONTACTO | LA PROVINCIA | LOCALIZACIÓN | PUBLICIDAD: TARIFAS | AGENCIAS | CONTRATAR |
|
| |||||||