FERNANDO BETHENCOURT
La olorosa estación ubicada en plena playa y junto al paseo que une esta misma con el fotografiado puerto de Mogán, se encuentra a cinco metros de un jardín infantil y a diez de los restaurantes y las viviendas.
La planta de bombeo encargada de tratar las aguas fecales del puerto y la playa de Mogán se encuentra en un notorio mal estado. A simple vista las maderas que cubren la instalación están rotas y los hierros oxidados, con riesgo de accidente para los menores que juegan en el parque colindante. Según el Consejo Insular de Aguas, el caudal es actualmente mayor que el que es capaz de gestionar la actual maquinaria. Pero lo que resulta insoportable para turistas, vecinos y empresarios de la zona es que varios respiraderos a ras de suelo emiten directamente los malos olores al exterior durante las 24 horas al día. Por la noche se ven un ejército de cucarachas y hasta alguna rata, denuncian comerciantes de la zona.
El hedor es constante durante todo el día, "pero es a ciertas horas cuando se hace insoportable y entonces ves como muchos turistas recorren el paseo con la boca y la nariz tapadas", explica Miguel Hernández, propietario del restaurante Tapas, Tapas, situado a escasos diez metros del emisario. "La imagen, para el turismo, en pleno paseo es horrible", añade Roberto Boldú Flores, encargado del restaurante Tu Casa. Estos empresarios están hartos de ver como los clientes una y otra vez se levantan de las mesas de sus negocios al llegarles la pestilencia. Los negocios reciben impotentes quejas a diario. "Si el cliente se sienta, el malestar se hace extensible a todo, tanto desde el punto de vista de la clientela, que no disfruta de la comida, como de los trabajadores", declara Miguel. "Muchas veces nos da hasta vergüenza el atender a los clientes o invitarlos a que se sienten", revelan éstos.
El Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria, es actualmente el responsable del mantenimiento de la polémica estación de bombeo desde que hace seis meses les fuera transferida la gestión de este servicio, instalado en su tiempo por el Cabildo Insular y el Ayuntamiento de Mogán. En estos momentos ha anunciado que dispone de un proyecto elaborado en el que se cambiara parte de su mecanismo por un engranaje de carbón activo debido a que en los últimos años se haya sobrepasado el caudal, pero por falta de fondos se encuentran a la espera de disponer de la partida económica pertinente para acometer el arreglo.
Los empresarios de esta reconocida y afamada área turística de Canarias aseguran estar hartos de la situación y que nadie les de una solución. "Ya llevamos ocho años así, a mi la impotencia me desmotiva en mi interés como comerciante, no se sabe dónde está la administración local o el cabildo", asegura Miguel, mientras que Roberto añade: "Siempre se echan la pelota unos a otros".