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ANTONIO QUINTANA Los mayores que todavía viven en Vigete suelen manifestar que ojalá puedan ver la luz antes de morir". Así lo expresa Carmelo López Martel, vecino del barrio cumbrero de Ingenio y uno de los que han insistido en el Ayuntamiento para que la conexión eléctrica sea por fin una realidad. "Es un núcleo de casas cueva en el que ya han vivido seis generaciones", añade.
Todo está terminado y a punto para conectarse a la luz eléctrica. Pero los mayores del lugar viven desconfiados. "Nos han engañado tantas veces, que nos sentimos despreciados", según expresan los ancianos José Antonio Martel Caballero y Francisca Cazorla López. "Vivir sin luz ya no es correcto. Lo intentaron con las placas solares, pero no funcionó y el mantenimiento era muy costoso", indican.
Para José Antonio, "aunque no pasamos necesidad porque nuestros hijos nos ayudan, hace falta la luz para que la veamos los viejos, porque los jóvenes tienen otras casas fuera de aquí". Carmelo López cree que "pronto tendremos luz, porque tendrán que justificar la inversión que últimamente se ha hecho aquí". Pero las principales instalaciones llevan esperando ya casi una década, porque desde hace 15 años están demandando la conexión eléctrica, según comenta Ricardo Martel.
"Desde hace tiempo nos vienen diciendo que en agosto estaba la luz, porque ya tenemos todas las conexiones y los boletines, pero no llega", añade. "Cuando lo vea, daré gracias a Dios, porque después de la salud lo más importante es la luz", agrega Antonia Cazorla López.
"No podemos tener ni carne, ni pescado, ni verduras porque no disponemos de luz para mantener la nevera", aclara el matrimonio Ricardo y Antonia, que gracias a que su hijo Ricardo trabaja fuera de Vigete les puede traer carne o pescado para poder degustarlos. "Esto es una necesidad que no debe demorarse más, porque la llevamos exigiendo desde hace muchos años", insiste su hijo Ricardo. "Mis amigos no me creen cuando les digo que en el siglo XXI vivo en un barrio sin luz", dice.
La falta de luz ha hecho que el matrimonio Santiago Rodríguez Hernández y Josefa Martel López no pueda vivir juntos en Vigete. "Desde hace 12 años mi esposa vive fuera de aquí con mis hijos, porque tiene silla de ruedas y necesita oxígeno", lamenta Santiago, quien vive durante la semana solo en su casa. "Suben a mi esposa los fines de semana, si el tiempo está bueno", expresa resignado.
"Hace más de un año que vienen diciendo que llega, pero no acaba de llegar la luz. Tanto nos han engañado con la fecha que nos sentimos incrédulos cuando dicen que dentro de un mes será realidad", lamenta Santiago. "A esto le falta un día y, si todos de verdad quisieran, está la luz", manifiesta con una cierta desconfianza.
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