FÁTIMA MARTEL
Antiguamente se mimaba más el campo. Es una conclusión generalizada que se deduce después de hablar con los campesinos de la zona. Los trabajadores de la tierra, mal valorados en una sociedad que a veces olvida de dónde nace la comida, se indignan al mirar atrás. "Hace 50 años se cobraba a razón de lo que se producía, ahora te sale más barato comprar un saco de papas en el hipermercado que plantarlas en el terreno de uno", comenta el vecino Eluterio Santana, quien explica que las raíces del nombre del pueblo están ahí: en la agricultura. "Al norte de Palencia había un pueblo que se llamaba Arbejal, cuando llegaron los castellanos y portugueses aquí vieron que en ambos pueblos se cultivaba las arvejas, de ahí nuestra unión con la tierra".
Asimismo, los vecinos de aquí saben que la juventud ya no quiere trabajar en el campo porque "éste no es rentable y la gente de hoy en día es muy vaga. Antes se trabajaba los domingos", comenta un grupo de jubilados. Quizás sea porque se han acostumbrado al ruido de la ciudad y el silencio y la tranquilidad pueden asustar.