M. PINO PÉREZ
Los ganaderos de Gran Canaria no pueden regalar la leche que están tirando por el sumidero a organismos como Cáritas o a San Juan de Dios porque no pueden asumir el coste del proceso industrial que debe seguir el citado líquido para que sea apta para el consumo humano. Los 10.000 litros que tiran al día los ganaderos podrían cubrir el consumo de quince meses del centro de San Juan de Dios, que ronda los 640 litros mensuales. La Federación de Asociaciones de Ganaderos de Gran Canaria (Fedegran) aseguró ayer que han hecho gestiones para que una industria de Tenerife recoja los 10.000 litros que están tirando, pero han visto que no pueden afrontar los 40 céntimos que cuesta envasar cada litro.
Pese a esto, los ganaderos del norte de Gran Canaria, según aseguró ayer el asesor de Fedegran, Ricardo Ponte, van a seguir tirando una media de 10.000 litros diarios porque la industria que les compra la producción, Quesos de Flor de Valsequillo, no les abona el producto desde el pasado mes de junio. Ponte destacó que aunque quisieran regalarla no pueden, porque Consumo exige que se sigan unos controles sanitarios antes de que llegue al consumidor.
Si bien en la Isla existen otras industrias como Sialsa, central pública que adquirió el grupo Kalise Menorquina, y diversas queserías, todas han dejado claro a los ganaderos que no pueden aumentar las compras porque no hay demanda para elevar la producción. De hecho, hay ganaderos que han incrementado sus cabezas de ganado, pero Sialsa les ha advertido que les va a seguir comprando lo mismo.
Ante esto, los ganaderos, a través de Fedegran, tras exponer su problema al consejero de Agricultura del Cabildo grancanario, Demetrio Suárez, quien les hizo ver la necesidad de contar con una central propia, han intentado que industrias de Tenerife (Teisol y Danone) o de Fuerteventura (Maxorata) se hagan cargo de la producción que no van a vender a la fábrica de Valsequillo hasta que no les salde la deuda.
Por su parte, Pedro Domínguez, gerente de Sialsa, explicó ayer que no pueden comprar la leche a los precios que pretenden los ganaderos (0,46 euros por litro) porque con los costes de fabricación se quedarían "fuera del mercado". Según dijo, existe una presión por parte de las industrias de la Península respecto a los precios y por ello tienen que vender la leche fresca de Sandra a 0,85 euros, precio que ofrecen las marcas importadas.