ANTONIO JOSÉ FERNÁNDEZ
El día grande de las Marías no defraudó. Ni siquiera las nubes y la llovizna que se han instalado en la isla impidieron que cerca de 10.000 personas, según las estimaciones efectuadas por el mayodormo de los fastos, Luis Miguel Arencibia, se dieran cita en el casco de Guía para vivir una jornada memorable. El domingo arrancó con algunos cambios, como la suspensión del paseo de animales ante la fachada del templo, si bien la principal novedad fue la decisión de no sacar en procesión a la imagen "porque esta lluvia fina podría dañar su manto verde y el trono, que es de plata", explicaba Arencibia. Según él, "es la primera vez en la historia de la fiesta que la imagen se queda bajo el dintel de la fachada".
Lo cierto es que el hecho no supuso inconveniente alguno. La romería, con un total de 44 carretas, 16 de ellas sin yunta, se celebró por espacio de tres horas, en medio de un mar de fervor y ruidos de tambores, bucios y caracolas rememorando la vieja tradición que dice que con semejante artillería se salvó a la cosecha de una plaga de cigarras asustadizas.
Hasta la ciudad, que en 2011 cumplirá 200 años de festejos marianos, se acercaron cuatro grupos de Tenerife y uno de La Palma. La marabunta humana hizo que el sarao continuase hasta bien entrada la tarde, cuando el programa incluía el sorteo de un tallero canario de patio grande.
Pero la fiesta también estaba en otros dos puntos de la isla. En Teror procedían, pasadas las 20.30 horas, a subir a la Virgen hasta su Camarín, donde descansará hasta 2010. Y en San Mateo, mirando también para el cielo, celebraban su romería con una treintena larga de carretas.