ANTONIO QUINTANA
El alcalde de Arucas, José María Ponce, denunció ayer que la concejala nacionalista Lidia Morales está recibiendo "coacciones y presiones" para que ratifique la moción de censura del próximo viernes, a pesar de que ella votó en contra de la ruptura del pacto con el PP. La citada concejala votó en contra de la ruptura de CC con los populares, pero tiene intención de apoyarla por disciplina, ya que la dirección de su partido ha optado por acabar el mandato con los socialistas.
Ponce dijo que si bien ha firmado la proposición que le echará de la Alcaldía, Lidia Morales "no comulga con las premisas que se expresan en la moción de censura y hay una verdadera coacción hacia esta persona, y una presión importante para que cristalice el próximo viernes día 25 una farsa". El todavía alcalde de Arucas cree "en la persona que a día de hoy es decisiva para conseguir la ratificación de los once votos que tienen que ratificar la moción". Y le pide que reconsidere "la situación por la que pasa ahora y tenga la valentía de exponerlo o abstenerse en el día de la moción porque en ella se reflejan cuestiones que ella sabe, profundamente, que son absolutamente inciertas".
La secretaria de Organización de Coalición Canaria, Mari Mar Julios, no sólo negó tales coacciones, sino que afirmó que "es el alcalde del PP quien está presionando a la concejala para que no sea leal con un acuerdo mayoritario del consejo político de Arucas. Piensa el ladrón que todos son de su condición", añadió la número dos de CC, invitando a Ponce a "realizar una autocrítica". Julios resaltó que Morales "es seria y responsable, y no está en política por un puesto, ya que es funcionaria". Lidia Morales no atendió ayer a las llamadas de este periódico.