ANTONIO JOSÉ FERNÁNDEZ
La aparición de un ramillete de tuberías de todo tipo se ha erigido en la principal causa del retraso que sufren las complejas labores de ampliación de la GC-41, la carretera que une los municipios de Telde y Valsequillo. Según fuentes de la dirección de la obra, la primera fase de los trabajos de ensan-che de esta transitada vía, usada a diario por 13.000 personas, no estará concluida hasta dentro de dos meses después de que los obreros se hayan topado con una serie de canalizaciones de las que prácticamente sólo tenían conocimientos los vecinos y se hayan hecho algunas aportaciones.
Estos conductos, que pertenecen a organismos como Emalsa y Aguas de Telde, han afectado al ritmo de construcción del muro de contención que estos días se hace para garantizar la estabilidad del montículo que separa, al norte, la mencionada carretera del barrio de San José de Las Longueras.
"Cada vez que hacíamos un agujero dábamos con una tubería, y hemos tenido que hacer una labor propia de los CSI para saber a quién pertenecía y qué es lo que llevaba dentro. En estas pesquisas ha resultado crucial la ayuda de los vecinos", señalaba días atrás un responsable del proyecto.
Otra red, que traslada agua de abasto desde San José de Las Longueras a Telde casco, re-querirá un par de días de trabajo. El tercer problema surgido se debe a una conducción de 500 milímetros que une la capital con el Sur de la isla y por donde discurren caudales de aguas depuradas que son utilizadas por las comunidades de regantes de la zona.
Por último, el cuarto inconveniente para la ampliación de la carrera GC-41 que une los dos municipios es una tubería de 250 milímetros que viene de Valsequillo.