FÁTIMA MARTEL / VALSEQUILLO
En el juego del ratón y el gato gana el ratón, al menos en Valsequillo. En la última semana han muerto 17 gatos propiedad de tres vecinos de la zona conocida como El Calvario, cerca del cementerio del municipio. Todos quieren saber quién es el matagatos, aunque pocas pistas tienen de él.
A Domingo Martel le han matado ocho felinos. Para su mujer eran su mejor compañía, pero para él "eran mi herramienta de trabajo". Y es que estos animales se comen a los ratones que corren por su finca y se alimentan de las semillas de sus fresas. Con ellos, Domingo reducía el uso de insecticidas en su plantación de 15.000 metros cuadrados, "así las fresas quedan más sabrosas", comenta. Ahora, para defender a su cosecha -que alcanza los cien mil kilos por temporada- tendrá que buscar unos sustitutos.
María Peñate y su marido Manuel Ruiz son otros dos vecinos afectados por "la maldad de algunos". Para ellos "fue muy duro ver este asesinato masivo". La semana pasada observaron que dos de sus siete gatos estaban enfermos, al día siguiente cinco de ellos ya estaban sin vida en el jardín. Ambos creen que han sido envenenados, aunque desconocen con qué intención, ya que "no molestan a nadie, porque ellos se alimentan en casa y sólo salen a la calle para corretear". Ahora, en su casa, sólo juega Bandido con otro más.
Todos los vecinos afectados dieron constancia de los hechos tanto en la Guardia Civil de San Mateo como en la Policía Local de Valsequillo. Desde aquí explican que sin testigos es difícil constatar quién ha sido y con qué intención.
La teoría de que estos animales siempre han sido una amenaza para los cazadores -por comerse los conejos y asustar a los perros- se desvanece al observar la situación de las casas, cerca de la plaza de San Miguel y lejos de los cotos de caza. Los vecinos sólo esperan que "respeten y cuiden a los animales".