ANTONIO JOSÉ FERNÁNDEZ
Estamos hartos de que siempre se transmita la imagen de que somos unos matones. Además de músculos, hay neuronas". El colectivo de porteros de locales de ocio que trabaja en la provincia de Las Palmas ha comenzado a asociarse para acabar de una vez con la mala fama que le persigue. Un grupo de ellos se reunió ayer en la nueva sede que la Policía Local de Telde tiene en La Garita y, entre otras cosas, sacaron claro que la formación y la regularización de su trabajo son dos ejes fundamentales para lograr una visión más amable por parte de la sociedad.
Sólo en la provincia de Las Palmas se emplean en este sector "entre 1.000 y 1.300 personas", según los datos facilitados por Diego Barroso e Indalecio Socorro, presidente y portavoz de la Asociación Canaria de Porteros. "El 70% de ellos no tiene contrato, hay mucha economía sumergida, no declaran ingresos y te puedes encontrar tanto a gente formada como a otros que sólo lo están en el aspecto físico", señalaban ayer.
La asociación trabaja estos días codo con codo con la administración regional en la elaboración de un decreto que regularice todo lo relacionado con su actividad, "incluyendo la obligatoriedad de pasar unos cursos de formación -en los que no deberían faltar nociones sobre primeros auxilios y técnicas de evacuación y tal vez idiomas- y que daría pie a la obtención de una Tarjeta de Identificación Profesional (TIP), imprescindible para ejercer como portero".
Además, la asociación pretende acabar con las lagunas legales, que queden bien definidas las funciones de estos controladores de accesos y que los empresarios del ocio se impliquen en la mejora de sus condiciones laborales.
Si los plazos se cumplen, el decreto podría estar listo para su aprobación en seis meses. Por eso aspiran a que, cuanto antes, se inicien estos cursos "que permitirán también hacer más digna esta profesión".