ANÍBAL RAMÍREZ
La mayor parte de la deuda que mantiene el Cabildo de Gran Canaria con Unelco Endesa y que dio lugar el martes al corte de luz a la sede de la Consejería de Desarrollo Económico, Obras Públicas, Infraestructuras y Transportes, que gestiona el vicepresidente insular Román Rodríguez, se debe al alumbrado de las principales carreteras de la isla. La corporación grancanaria se niega al abono de estos recibos de la luz porque los técnicos están en desacuerdo con el "diferencial de cálculo" que presentan las facturas emitidas por la entidad eléctrica. Unelco Endesa decidió ayer reponer el servicio al Edificio Cristal, sede del departamento que dirige Román Rodríguez, ante la "voluntad de pago" mostrada por el Cabildo Insular, con cuyos representantes se reunirán la próxima semana para reconducir el conflicto.
El presidente José Miguel Pérez intervino en esta polémica advirtiendo que la institución grancanaria no funciona a base de "medidas de fuerza", en relación al corte de la luz que durante horas puso "en jaque" a algunos servicios públicos como Informática y Recursos Humanos, además de Obras Públicas.
El consumo para la iluminación de las carreteras, que corresponden a las principales vías que circunvalan la isla de Gran Canaria, supone un coste anual de 1,4 millones de euros. Obras Públicas es el causante de la mayor parte de la deuda que la administración insular mantiene con la eléctrica, cuyo importe mensual asciende a 350.000 euros, de los que sólo se ha pagado "una parte pequeña" en los dos últimos años y que afectaría a otros centros como el Instituto Insular de Deportes. Sin embargo, su máximo responsable, Óscar Hernández, lo negó ayer ya que sólo están pendientes de abonar el último recibo.