J. J. J.
El enorme flujo de vehículos procedente del norte de la isla, que crece a medida que se acerca a la capital con vehículos de Moya, Firgas, Teror, Valleseco y Arucas, entre otros puntos, provoca entre los usuarios un sálvese el que pueda en una búsqueda por atajos, carreteras secundarias y caminos vecinales para sortear las horas puntas.
Ana Medina, que vive en Gáldar y trabaja en Arucas, relata sus peculiares recorridos para llegar del primer punto al segundo. Esta semana, el miércoles, llegó a hacer un trayecto que la llevó por el Albercón de la Virgen en Guía hacia los pueblos altos de San Juan y La Dehesa. Desde allí empató con Moya, Casa Aguilar, barranco de Azuaje, Firgas y finalmente Arucas. Al día siguiente varió un poco el camino, llegando desde Guía a Pagador para subir por Moya, Azuaje y Arucas, llegando a invertir unos 50 minutos. Estas últimas maniobras se deben principalmente a los cortes por obras que ya se aliviaron considerablemente el jueves, pero Medina explica que "las colas del Norte han estado ahí siempre. Es una cosa exagerada que hacen sufrir, por lo que creo que será una ventaja increíble disponer de cuatro carriles en el Norte", en referencia a los que se abrirán a mitad de diciembre.
Este problema ha obligado a miles de residentes a cambiar sus hábitos, y en Agaete, por ejemplo, son innumerables los vecinos que han terminado mudándose a la capital, ante la imposibilidad de levantarse a las cinco y media de la mañana para trabajar a las ocho. Otros, con la posibilidad de disfrutar de horarios flexibles, deciden evitar las horas puntas entrando antes o después.
Y eso que, como apuntan varios usuarios, se ha notado la crisis en el volumen del tráfico, con una reducción de vehículos que en condiciones normales les ha permitido llegar hasta unos 15 y 20 minutos antes que en las mismas fechas del año pasado.