ANTONIO JOSÉ FERNÁNDEZ
Azúcar, galletas, cereales, pasta, leche, queso... Marcos Soro ordena los palés con los 947 kilos de comida que el Banco de Alimentos le entregó hace poco para continuar con su labor altruista. Él es el pastor que la iglesia evangélica tiene destinado al Valle de Jinámar desde hace dos años, y su vocación servicial y la ayuda de un buen puñado de voluntarios han permitido que, en lo que va de 2009, sean ya 74 las familias socorridas por este colectivo, "un número muy superior al de 2008", comenta.
El problema al que deben hacer frente no es la falta de recursos, "porque eso se suple con fe y amor hacia los demás", apostilla, sino el hecho de que en pleno siglo XXI el local en el que realizan sus cultos no disponga de una mísera conexión a la red de abasto, lo que hace que él y las 40 personas que acuden a sus reuniones semanales tengan que estar peregrinando continuamente con garrafas vacías hasta otros locales -bares y supermercados del centro comercial número 5 del Valle de Jinámar en el que se halla, cuando no las casas particulares de terceros - para poder llenar un bidón reconvertido en improvisado aljibe y usar así el váter.
De la estampa tienen conocimiento en el Ayuntamiento de Telde desde hace más de un año y medio, "pero todo sigue igual. Sé que al principio de llegar mis antecesores, hará por lo menos diez años, aquí había agua, pero después no sé qué pasó. Lo único que tenemos constatado es que ya no hay ni contador", explica. El hecho ya ha sido denunciado en dos ocasiones por los ediles del PP en Telde, que insisten en que se visualice esta otra cara de la pobreza, pero de momento, el panorama no cambia. El local en el que se congregan las noches de los martes, jueves y sábados también es utilizado por grupos musicales para sus ensayos. Además, Marcos también efectúa una labor de auxilio a aquellas personas que, con problemas de adicción a las drogas, se les acercan para pedirle asesoramiento y ayuda. Él los deriva a centros especializados. La iglesia evangélica no dispone de subvenciones y ayudas de otras instituciones, "así que no nos afectan esos recortes de los que se hablan. Nos autofinanciamos y, en todo caso, sólo nos gustaría poder contar con agua corriente". La solución: hacer un enganche con un punto situado a 20 metros.