A. J. F.
Manuel Negrín aún no sale de su asombro. La Justicia condenó hace unos meses a su agresor a siete años de cárcel por un delito de lesiones. Uno y otro protagonizaron en la plaza de Agüimes una acalorada discusión en la madrugada del 25 de diciembre de 2002 y que terminó trágicamente, cuando según se recoge en la sentencia, su agresor accedió a un bar, cogió un vaso de tubo y se lo reventó a Manuel en el ojo izquierdo.
A raíz del impacto y de los daños sufridos en córnea, iris y cristalino, el joven perdió completamente la visión en ese órgano y, como consecuencia de ello, cambió su vida. Pero la sensación mayor de estupor e indignación se ha producido al ver este a su agresor transitando por el pueblo "como si nada" apenas 45 días después de que se produjese su ingreso en prisión.
La Junta de Tratamiento Penitenciario acordó otorgarle el segundo grado -que sólo le obliga a pernoctar en prisión, pudiendo hacer el resto de su vida en la calle- tras los recursos presentados por su abogada en verano y sin que la Fiscalía se opusiese a ello. También debería haberle abonado 75.600 euros en concepto de indemnización, y apenas ha recibido 900. El dato llama poderosamente la atención por cuanto este tipo de medidas, la concesión del segundo grado, sólo se suelen aplicar cuando se ha cumplido ya el 25% de la sentencia.
Manuel se confiesa "muy decepcionado con la Justicia".