MONTSE DE LEÓN ACUÑA
Blas Sánchez, intérprete de guitarra y violín conocido a nivel mundial debido a la creación de su guitarra-arpa, lleva casi quince años ofreciendo cursos de guitarra, timple y violín y recitales de poesía en la fundación que lleva su nombre en Ingenio. Sin embargo, debido a la cantidad de personalidades de la cultura que acuden a estos eventos de todos los lugares del mundo la fundación se ha quedado pequeña.
Blas Sánchez lleva meses intentando buscar una solución, un local apropiado para acoger a más de un centenar de personas y poder conservar sus instrumentos musicales y manuscritos. "Si no encuentro otro sitio, no me va a quedar más remedio que irme a Francia donde viví durante 41 años y conseguir algún local". Los amigos de Blas están haciendo lo posible por ayudarle y consideran que es muy duro que una persona que hace tanto por la cultura de la Isla no tenga un lugar adecuado para sus clases. "La casa que está junto a la fundación sería perfecta, ya que se asemeja a la Casa de Postas y es ideal para el sonido musical, pero cuesta 240.000 euros, por lo que estoy pensando en vender mi casa de Francia, pero aun así no sé si me llegaría el dinero".
"El día 13 doy un concierto en París para quinientos alumnos, cuenta Sánchez, y van a aportar dinero para que yo siga con la fundación. Yo me considero una persona hospitalaria, pero me cuesta mucho pedir cosas".
Por otra parte, el músico asegura que el Ayuntamiento de Ingenio le ha ofrecido la vivienda rural la Casa del Obispo, pero Blas cree que "la fundación se merece una sede propia y cerca de mi casa; quiero dejar mi legado en mi tierra Ingenio no tener que irme a otro lugar".