ANTONIO JOSÉ FERNÁNDEZ
Hay algún sacerdote que no le gusta, que no entra y que no quiere subirse al carro de la actualidad, pero nosotros, los ocho, somos creyentes y no vemos nada malo en lo que hacemos". Francisco Falcón es el líder de Jaraquemada, una simpática formación que alegra todas aquellas misas a las que va -si se lo piden- con sus voces, sus instrumentos y unas curiosas versiones de las canciones más exitosas de la década de los 60.
"Hemos cogido las distintas partes de una misa y las hemos adaptado a cada melodía", explicaba ayer tarde Falcón como si el asunto no tuviera mayor trascendencia. La idea surgió en 1990. Un grupo de amigos se fue a la isla de La Palma con el sacerdote Jorge Hernández, que también es del grupo, y se puso a cantarle a la Virgen de las Nieves. "Nos preguntamos entonces por qué no hacíamos algo más, y ya ves", apunta tras confesar que en su repertorio, fuera ya de homilía, está también la música suramericana.
Anoche ofrecieron un recital con una veintena de temas en la iglesia de San Gregorio al que acudieron casi 400 personas, un aforo similar al registrado el viernes con la lectura del pregón, "pero en plan concierto, sin la estructura de la misa, con una canción detrás de otra. Lo bueno que tiene lo que hacemos es que en la segunda parte de la canción bajamos el instrumental y la gente se anima. Y además, acompañamos el asunto con diapositivas", advierte. Jaraquemada tampoco deja atrás la innovación. Anoche pretendían sorprender con una nueva pieza, un arreglo del Pange Lingua. "Se trata de un himno que Santo Tomás de Aquino compuso en el siglo XIII y que un miembro de Mocedades versionó en 1969. Ahora nosotros hemos hecho lo propio..."