MARCOS ÁLVAREZ.
Por qué hay tantos periodistas?", preguntaba una mujer a otra delante de los juzgados a las nueve menos cuarto. Trabajadores y funcionarios judiciales, a media sonrisa, saludaban a algunos periodistas, a los cuales ya habian visto durante el escándalo del caso faycán. Mientras unas 15 personas esperaban a que abriesen el registro y los juzgados, los periodistas más madrugadores aprovechaban para desayunar los bocadillos que traían de las cafeterias o para saludar a los que se iban incorporando. La relajación desapareció entre los medios cuando ya eran las nueve, se habían abierto las puertas, y comenzaron a investigar con las miradas quién podria ser un posible imputado en el caso Calero.
Poco antes, varios trabajadores municipales caminaron a paso ligero al ver a tantos medios apostados a las puertas de los juzgados. Los minutos pasaron y varias reporteras de televisión contaban en sus conecciones en directo que la novedad era que no había nada nuevo. La espectación informativa desapareció poco después de que un trabajador de prensa del Tribunal de Justicia de Canarias dijese que todo el interés estaba, en la jornada de ayer, en la Supercomisaria de Las Palmas de Gran Canaria. Los redactores gráficos comenzaron a tomar recursos, poco antes de que comenzasen su retirada del lugar.
A partir de ese momento se comenzaron a formar grupos de vecinos, en lugares como la Plaza de San Juan o los alrededores de los juzgados, los cuales comentaban acerca de la actualidad judicial del dia. Al mismo tiempo, cerca del mediodía, ya se veía a los trabajadores municipales con poca predisposición a hacer algún tipo de comentario. El municipio asumió que los escándalos pueden aparecer a la vuelta de la esquina.