ANTONIO JOSÉ FERNÁNDEZ
El recinto castrense está a 580 metros del borde oriental de la parcela que han elegido los vecinos de Ojos de Garza para que les levanten, con el dinero procedente de las expropiaciones, sus nuevas viviendas. El problema radica en que una orden ministerial de hace décadas fija en 700 metros la distancia mínima de seguridad y, a pesar de que el informe del Mando Aéreo de Canarias (Macan) es favorable para la convivencia entre arsenal y nuevo barrio, lo cierto es que Defensa aún no ha dado una respuesta.
Hasta este lunes, los vecinos llevaban más de seis meses a la espera. Ayer se hartaron, y cerca de un centenar de ellos se bajaron de dos guaguas en la plaza de La Feria con pitos, pancartas y mucho malestar para iniciar una manifestación acampada. "Y no pensamos ponerle fin hasta que nos den el visto bueno para que ese suelo acoja nuestras nuevas casas o, en su defecto, se rompa de una vez el Plan Director que determina la ampliación del aeropuerto y nos dejen en paz en nuestras casas ", acertaba a decir anoche desgañitada Margarita Alonso, portavoz de la plataforma de afectados.
Megáfono en mano, Alonso leyó un comunicado con duros reproches hacia la clase política, pero en especial hacia Carolina Darias, dada su condición de delegada del Gobierno. "Queremos un hogar en condiciones, con calidad de vida. Los vecinos nos lo merecemos porque somos los grandes sacrificados por el progreso de la isla. Nos imponen una expropiación, nos quitan nuestras casas, nuestro barrio donde nacimos y donde hemos visto crecer a nuestras familias", apuntó tras confesar que llevan "diez años de incertidumbre, miedo, agonía e incredulidad".
LEMAS. Defensa no sabe, no contesta; Ojos de Garza, ño, qué precios; Polvo-rín no; Chacón, en Ojos de Garza no hay talibanes, sino personas o Santa Rita, Santa Rita si no te mueves no te hacen tu casita eran algunos de los eslóganes que se podían leer en sus carteles. En principio, un pequeño grupo de ellos tenía pensado hacer noche sobre el frío suelo de la plaza con unos sacos de dormir. Esta vez no les dejaron montar tiendas de campaña, como ya hicieran en 2005, cuando se movilizaron.
Margarita Alonso y la inmensa mayoría de los perjudicados por la construcción de la nueva pista no comprenden "cómo una cueva [en alusión al polvorín] puede estar por encima de 5.000 personas". De hecho, según fuentes consultadas, por la zona existe otro complejo "al que podrían trasladar perfectamente el material que tengan allí".